Reseña #671- 20 libros de cuentos y 4 canciones desesperadas (primera parte) 1


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Por Pablo Méndez

Donde los peces pueden vivir es una las primeras publicación de Griselda García Editora. Diez cuentos escritos por Marisa Domínguez Coll que surfean por distintas temáticas con una característica que las aúna: una implosión contenida entre sus líneas  bajo un contador que nunca llega a cero. La candidez no absuelve el poder sugestivo de las historias, cierta oscuridad amordazada detiene la velocidad de la lectura para engrosar nuestra experiencia en un manto de melancolía. Este libro sostiene un diario íntimo de la infancia donde el cuerpo es objeto de exaltación, donde las obsesiones no se detienen ante la caída libre hacia la adultez. Las voces exploran la dicotomía de una realidad que deja latente su faceta inquietante. El disfraz animal permite un análisis dialógico mientras se pasan las hojas de un muestrario zoológico del inconsciente.Tres cuentos se pueden mencionar que tensan el hilo de lo expuesto: “El Mono Señorita”, “Donde los peces pueden vivir” y “El año del Toro”. La colección de narrativa de la editorial está dirigida por Santiago Moabre.

Antes del encuentro feroz, libro de cuentos de Agustina Bazterrica publicado por Alción en 2016, es un panal de pulsiones. Podría tallarse un mapa de cómo este libro compuesto por veintiún cuentos cortos culmina en la novela ganadora del Premio Clarín 2017, Cadáver exquisito. Los rastros de la ferocidad se despliegan en las historias como verdaderos rostros ante la máscara de la realidad. El clamor ontológico de los personajes se resume en una frase de tenor filosófico: El infierno son los otros. Los personajes se anclan en ese otro para justificar una existencia dubitativa. Las relaciones únicas por el vínculo movilizan las acciones como una tropa de soldados condenada a la derrota, una camino infecto que lleva a la decadencia del ser. La dualidad tonal que impregna los cuentos amplifica la tensión y reviste el ambiente de contradicción. El reverso siniestro de las historias ofrece la sensación de encontrarse ante una moraleja turbia. El humor es otro factor que condimenta el libro y lo convierte en un conjuro para el lector, lo tiñe con las especias de una escritura oscura y racional.

Los árboles caídos también son el bosque es un libro de Alejandra Kamiya, editado por Bajo la Luna. Los cuentos que lo componen tienen la particularidad de sostener una misma forma de concebir una arquitectura significativa. Cada pliegue narrativo se dobla y desdobla en busca de un resultado final, una figura artesanal que se instala en nuestra mente una vez concluido el relato. Un bordado sintáctico que no reviste error: la información, el detalle, los personajes se disponen de forma precisa, como si la esencia histórica del cuento estuviese en juego. La segunda persona de “Desayuno perfecto” es incisiva, busca la intrascendencia de lo cotidiano para configurar la psiquis de una protagonista que conoce las causas de su destino. Mientras que en “Los restos del secreto” el clima de las varias páginas que dura la narración es un manso reflejo para adornar una historia de amistad que resiste la tensión de dos familias, en “Tres sillas” dos carillas bastan para condensar la alucinación fantasmal de la ausencia. “Arroz” y “Partir” podrían ser dos fragmentos conectados  por un hilo invisible y autobiográfico; el primer cuento muestra la relación de padre e hija con la nostalgia y la sabiduría matizando cada línea; el segundo es un monólogo que aborda las distintas composiciones de una palabra para poner en evidencia la estructura de la tradición que equilibra la personalidad. En cada cuento hay frases inmortales, retazos de pensamiento, filosofía no escrita en libros, iluminación discursiva que nos hace memorizarlas para tenerlas a mano en cualquier ocasión. Un libro que se recorre con lentitud, para que no se agote, para que no sea un simple pasajero de nuestro instante.

El primer libro de cuentos de María Eugenia Ludueña, El mundo no necesita más canciones, editado por La Parte Maldita, es un compilado que deja verse antes de iniciar su lectura. Un título y una tapa que antecede el tono melancólico de los cuentos. Como dice Sonia Budassi en la contratapa: “El mundo no necesita más canciones logra una atrapante épica de la desilusión”. “Instrucciones para despedirse” es un manual que podría copiar los consejos de las revistas o el guión de una obra de stand up pero consigue una densidad en cada línea que rasga cualquier sensibilidad. “Islas” particulariza la eterna división entre el centro y la periferia, la tensa unión que separa, oxímoron mediante, las clases sociales, el espíritu de la comodidad y la indiscutible consecuencia de la falta. “La canasta mágica” es un cuento donde la última dictadura militar es atravesada por los ojos de una niña. La pérdida y la esperanza de retornar a un lugar/vida imposible. Si bien es una temática recurrente en la literatura (no solo la de la represión, también la del punto de vista infantil) este cuento logra atrapar al lector gracias a esa narración inocente y desentendida de la realidad. Los conflictos de pareja, como en “Paddington”, o la abulia de la mediana edad, como en “Guacamole”, son temas tratados con la naturalidad de una crónica sobre la incertidumbre. Algo para mencionar es la prosa mimética, que complejiza o llega a lugares de minimalismo según la trama y el narrador, y que resalta, por supuesto, la versatilidad de la autora.

Un látigo de angustia atraviesa los cuentos de Luciana Prodan. En sangre viva es un volumen de cuentos que ya desde la tapa podemos intuir el tono que atravesarán. La imagen de tapa tiene una ligadura conceptual con el cuadro “La columna rota” de Frida Khalo. Ese eje que erige el cuerpo humano es invadido por el dolor y la melancolía. Los relatos exasperan la carne, la sangre, las lágrimas: elementos que conforman la geografía física de cualquier cuerpo, pero en este libro, el cuerpo de mujer. “Corazonada”, “El milagro de no ser” , “Ausencia perdida” o “Las muñecas no saben llorar” son historias contadas en una primera persona enrevesada en los hilos dramáticos, suspendida en la búsqueda de una identidad muchas veces en fuga. Luciana es periodista, en 2012 publicó No somos reinas donde contrarresta los estereotipos y etiquetas que abundan sobre las mujeres. En 2016 se estrenó AmarRados, su primera obra de teatro. La temática de la literatura de Prodan no es otra que los distintos grados en los que la pasión se vislumbra; en pocas palabras, la escritura como vociferación de la más profunda sensibilidad.

La canción desesperada: “Off & On” de Findlay

Natalie Rose Findlay es una cantante y compositora inglesa de 26 años. Su tema “Off & On” integra el EP homónimo. El temperamento escénico y su lírica la ubican dentro de la lista salvaje de cantantes: Patti Smith, Siouxsie, PJ Harvey. La canción a pesar de tener un mesare directo utiliza las formas de la ironía para representar el padecimiento de una mujer entre la violencia y el amor.

https://www.youtube.com/watch?v=gk9iZItvtcA

Autora: Marisa Domínguez Coll

Editorial: Griselda García Editora

Antes del encuentro feroz (2016)

Autora: Agustina María Bazterrica

Editorial: Alción

Los árboles caídos también son el bosque (2016)

Autora: Alejandra Kamiya

Editorial: Bajo la Luna

El mundo no necesita más canciones (2017)

Autora: María Eugenia Ludueña

Editorial: La Parte Maldita

En sangre viva (2017)

Autora: Luciana Prodan

Editorial: Moglia Ediciones

On & Off (2013)

Cantante y compositora: Findlay

Disco: On & Off


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