Reseña #549- Leer en clave videojuego 2


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Por Coni Valente

Esta novela es un laberinto literario. Y tiene una particularidad excepcionalmente interesante: cada lector es ÉL. Cada oración es una decisión por tomar. E indefectiblemente se vienen a mi mente esos libros que me fascinaban cuando era adolescente: Elige tu propia aventura. Ser lector de una ficción en la que podes optar el camino, en la que haces que los personajes cobren más sentido que en una novela tradicional hace que la ficción se “auto diga” sin “decirse explícitamente”. Meta ficción, meta literatura. Eso es lo que Cristian hace con Matilde debe morir.

Es una novela interactiva, en donde el autor le habla a los lectores, les da órdenes, los interpela para que “hagan”, para que se involucren y modifiquen en sus cabezas el curso de los acontecimientos. La prueba escrita de que el autor convierte a cada lector en un personaje es que está escrita en segunda persona. Solo ese mínimo detalle hace de Matilde debe morir un libro digno de leer, pero además es una historia que sostiene la tensión en cada minuto, nunca decrece, mantiene el ritmo justo y necesario para mantenernos atrapados.

Todo ocurre en un bar palermitano. Acevedo crea un ambiente teatral en donde los personajes entran y salen y si bien el que lee se encuentra ahí observando en un determinado momento debe involucrarse, es llamado a la acción, a entrar también a ese bar y tomar decisiones junto a los demás.

En esta historia está claro desde el principio la parte ficcional, pero el autor nos hace una advertencia que no es menor: el bar existe en la vida real, estamos hablando de personas que vamos a ver interactuar realmente y nosotros, como lectores, recibiremos instrucciones de nuestra ubicación en la escena, incluyendo asuntos mínimos como qué llevaremos en nuestras manos y nos pondrá en conocimiento al respecto de las consecuencias de nuestra participación en los hechos.

Habitualmente los escritores intentan conseguir que quienes leen logren olvidarse de que están leyendo un libro y se metan tan verídicamente en la historia de otros que no puedan diferenciar con total conciencia que lo que está frente a ellos es solo una novela, escrita y definida por otro, pero aquí justamente Cristian se esfuerza por todo lo contrario: sí, Matilde debe morir es un libro, estamos leyéndolo y tener eso en mente todo el tiempo es en donde radica el atractivo.

En la lectura de la novela me sentí muchas veces dentro de un videojuego. Quizás, se esa la analogía que más justicia le hace a esta obra. Le damos play al empezar a leer y entonces empezamos a transitar por escenas en las que vamos recogiendo pistas del futuro que el autor anticipa y nos veremos obligados a ir encajando esas piezas mientras caminamos hacia la salida del laberinto, porque el fin del juego es lograr salir, hallar el modo de hacerlo antes de que la pantalla diga Game Over.  

 

Matilde debe morir (2017)

Autor: Cristian Acevedo

Editorial: Bärehaus

Género: novela

 


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