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Reseña #856- Teatro de sombras

 

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Por Diego E. Suárez

La figura que predomina en Daisuke es el círculo. El título del libro coincide con el nombre del protagonista de una prosa en la que coexisten la literatura fantástica y la poesía. 

Al comienzo, el texto ofrece una visión panorámica del espacio ficcional: “En aquel lugar hay muchos árboles leñosos, alisos, cipreses, álamos y abedules de corteza blanca, cerezos. Al pie de los cipreses los hombres han construido sus cabañas de madera…”. En esta (aparentemente) simple enumeración se encuentra camuflado un detonador: La mención final de los cerezos, casi incómoda, como por compromiso. Más adelante, en otro pasaje, los cerezos dejarán de formar parte del fondo paisajístico y pasarán al primer plano de la historia, para luego retornar a su lugar. Toda la narración se encuentra minada de figuras que enigmáticamente se aproximan y se alejan, se muestran y se ocultan, como en un teatro de sombras. 

El tono que hilvana las treinta y tres partes de esta narración se caracteriza por su cadencia, su parsimonia sin sobresaltos y una levedad que nos mantiene, al leerlo, a cinco centímetros del suelo. Pero lo cierto es que lejos de transmitir tranquilidad, ese tono resulta inquietante, como las cuatro ilustraciones que acompañan y refuerzan, desde su ambigüedad figurativa y abstracta, lo sugerente del texto. He aquí otra virtud de este libro: No explica lo que muestra; quien lea se encargará, con sus hipótesis, de cerrar el círculo que el relato dibuja ante sus ojos.

“Daisuke vive solo.” Su universo es tan reducido que leer su historia es prácticamente convivir un tiempo con él, en su cabaña humilde y austera, viéndolo irse a, o venir de la huerta que le provee de las coles azules con las que se alimenta; la misma huerta que será escenario de un misterio, de un milagro o de un delirio, según se mire. Pero ese transitar no se limita al adentro y el afuera de la casa. Es un movimiento pendular hipnótico: lo vemos ir y venir de sus pensamientos a los actos cotidianos, de sus sueños a la vigilia, en un entrar y salir que, llegado a un punto, parece dejar al protagonista fuera de sí. Y es que Daisuke vive rodeado de vida, de hombres y mujeres del lugar, inmerso en una naturaleza pródiga en colores, sabores y texturas; una naturaleza a la que cuida y con la que se entiende, pero que a la vez cuestiona: “¿Puede un hombre imaginar que no está solo, que el vientre le ha crecido, que ha dado a luz un niño, que el niño duerme en una cesta de juncos? (…) ¿Está autorizado a desear, un hombre, aquello que la naturaleza misma le ha negado?” 

La respuesta a este interrogante será su salvación y su castigo: un fruto, a la vez,  clandestino e inverosímil.

Daisuke (2019)

Autor: Matías Aimino

Ilustraciones: Lisandro Aimino

Editorial: de l’aire

Género: prosa poética

 

Complemento circunstancial musical:

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