Reseña #743- Una forma de no morir


 

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Por Coni Valente

No les voy a mentir, lo primero que me intrigó fue saber ¿Qué cuernos es Altazar? Lo segundo que pensé fue: ¿Por qué un “archivo” tiene tan poquitas páginas? Y con esto en mente, emprendí la lectura.

La contratapa ya me resolvió el primer enigma: “Altazar, acaso el nombre de una colonia perdida en los confines del Universo”. Pero esta explicación me lleva a otra duda: ¿Altazar es real o solo existe en el imaginario del autor? Pues bien, les diré lo que pude averiguar: Existen en el mundo real las cuevas de Altazar, ubicadas en la zona de Villarrubia en Córdoba, España; y luego existe un libro de fantasías llamado “La leyenda de Altazar” que se supone está ideado en base a acontecimientos reales pero remotos.

El segundo de mis enigmas en cuanto a la extensión del libro no se resolvió y no creo que vaya a resolverse, pero tampoco considero que sea de vital importancia. Entonces, pasaré ahora mismo a contarles de forma sintética y lo más clara posible de qué hablamos cuando hablamos de este libro de Matías Aimino.

En un pueblo alejado de algún lugar existe una tradición sobre una serie de notarios que se encargan de registrar de forma compulsiva todo lo que ocurre en ese sitio como un modo de hacer trascender lo que, en realidad, no le importa ni le importará a nadie. Básicamente es eso, pero pensándolo de una forma más exhaustiva este es un escrito que, rescatando la estructura de un archivo tradicional, se encarga de meternos en la vida típica de una aldea a través de la descripción y valoración de sus integrantes. Y como de forma encadenada, ese registro notarial nos acerca a dilucidar el verdadero origen de Altazar. Filosóficamente hablando podríamos transpolar esta intención de Matías a la cuestión del comienzo de la vida y ahí empiezo a encontrar la primera relación con aquel texto de Solara acerca de la leyenda de Altazar que se supone es un fragmento de la verdadera historia del planeta tierra, tal como reza la bajada del título.

Hasta aquí podría decir, entonces, que Matías está intentando con este inventario hacernos pensar en el principio de los tiempos y como todo lo “importante” se construye con la acumulación del detalle. El marco que envuelve el relato es estricto, riguroso; sin embargo el contenido es volátil, etéreo. Esa contraposición hace interesante leerlo, ya que se estructura con seriedad aquello que es más bien irrisorio.

Por otro lado, estoy en la duda entre considerar si Archivos de Altazar es una novela o más bien un continuado de cuentos. Mientras leo me debato entre ambas opciones y llego al final sin ninguna seguridad al respecto, pero eso también convierte la búsqueda en algo interesante. En cuanto al contenido, estrictamente hablando, diré que Matías ha tenido una gran imaginación para crear situaciones disparatadas que den la idea de realidad; y la ingeniosa forma de relatar esas vivencias en forma de actas notariales, ha dotado a la narración de una nueva categoría de la literatura, creando para todas esas experiencias poco habituales una atmósfera de seriedad tanto en cuanto a las medidas tomadas por la administración de la aldea, como en cuanto a los protagonistas de los episodios.

Todos estos puntos que fui relatando al respecto del libro de Aimino, lo colocan en un lugar de cierta verosimilitud ante los ojos del lector, pero sin resolver del todo la duda inicial que yo misma planteé: ¿existió Altazar? Lo más destacado del libro va más allá de la realidad o la ficción de los acontecimientos relatados y tiene más que ver con la forma en que los seres humanos intentamos explicarnos el génesis de la existencia y la forma en la que decidimos hacer trascender esa existencia por los siglos de los siglos. Es tal vez una forma de no morir.

 

Archivos de Altazar (2015)

Autor: Matías Aimino

Editorial: Fondo Editorial Municipal

Género: Relatos

Complemento circunstancial musical:

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