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Reseña #809- Capacidad de invención infinita

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Por Diego Cano

La nueva novela de Aira, El Presidente, incorpora algo casi ausente en su temática hasta hoy: la política. Aunque como veremos, sus procedimientos e invenciones siguen el mismo camino de peripecia y delirio sin cesar que ya nos tiene acostumbrados, ese marco nuevo político merece ser debatido.

En un conocido artículo de la Revista Contra de 1933, Oliverio Girondo afirmaba algo con lo que estoy  totalmente de acuerdo: “el arte no debe “servir” a nadie, pero puede servirse de todo… hasta de la política. Hay que reconocer, sin embargo, que ésta nunca inspiró obras de verdadera importancia, debido a que los problemas que plantea –por apremiantes, por angustiosos que resulten- son de orden práctico y carecen, por lo tanto, del desinterés y de la libertad que requiere toda creación artística.”

La obra de Aira pareciera estar de acuerdo con esta afirmación de Girondo ya que sus novelas no se sirvieron hasta ahora de la “política” para su creación literaria. Podríamos, tal vez, hacer la excepción de El Tilo, o algo de Los fantasmas donde hay algo de política, aunque no ocupa el marco central como en este caso.

El Presidente viene a marcar una novedad en su narrativa, el personaje principal ejerce la función de mandatario principal de Argentina aunque su peripecia durante toda la novela poco tiene que ver con la política.

Mi teoría es que el desacople entre lenguaje y sentido en Aira crece sin cesar en su obra hasta la actualidad. Me explico. Es sabido para todo lector de Aira, sea que haya leído pocas novelas o muchas, que sus títulos nada tiene que ver con su desarrollo. Este desfasaje puede ser mayor o menor según el caso, algunas donde el título sólo dispara el relato, y otros donde apenas toca tangencialmente la historia. En el caso de El Presidente en este segundo tipo. De la misma forma que los títulos poco tienen que ver con el contenido, las afirmaciones, lo que hacen los personajes, lo que dicen de sí mismos, poco tienen que ver con lo que efectivamente sucede en la novela. Un personaje muerto puede volver a aparecer, otro personaje puede ser en realidad sólo uno, o (como en el caso de Alicia en Prins) el mismo personaje reúne diferentes significados. Ese trastocamiento de sentido permanente genera perplejidad y ambigüedad en el lector y demanda atención de su parte sino quiere perderse en los infinitos vericuetos de la narrativa aireana. Y esta forma, tan Aira, sólo viene desplegándose más y más a través de sus novelas. El resultado, para mí, es el disfrute de una lectura desopilante.

El presidente trata de resolver sus cuentas pendientes con su amigo de la infancia, el pequeño Birrete, con su primera amante la Rabina, y con Xenia, su novia ausente que administra su negocio pero a la que nunca ve. Un presidente que camina por la noche con sus zapatos ortopédicos para estar cerca de su pueblo como en las novelas orientales, que pone prioridad a la resolución de sus problemas en vez de las tareas presidenciales, que en realidad no tiene ninguna, porque no hay nada para hacer, y dónde la concentración del poder presidencial, permanentemente señalada por Aira, la deuda externa, la inflación, o el diario del presidente hecho a medida, sólo le sirven a él de marco de la peripecia delirante de este personaje estrambótico.

Aira se sirve en El Presidente de la política para el desarrollo de este novela. Aunque si alguien quiere ir a buscar opiniones políticas, difícilmente las encuentre. Se nota la existencia de opiniones generales de un país como la Argentina más que obvias, pero sólo eso.

En Aira, igual que en Kafka, su peripecia y marco narrativo no son eje de sus novelas, pero la diferencia con el escritor checo es que en este sus novelas encierran una crítica furibunda al funcionamiento y las formas del poder (principalmente en El Proceso y El Castillo). En el caso del libro de esta reseña, sólo son su marco.

Así, Aira lo ha hecho una vez más. Usa uno de los tantos “temas” que encuentra en la vida, en este caso la política, como un recurso del cual todavía no se había servido de él, para desarrollar, como dice el propio personaje en la novela, de su infinita capacidad creativa. No se pierdan de leer El Presidente.

El Presidente (2019)

Autor: César Aira

Editorial: Mansalva

Género: novela

 

Complemento circunstancial musical:

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