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Reseña #853- Prins, una novela antigua

Prins

Por Diego L. García

¿Hasta qué punto la técnica literaria puede volverse automática? O ¿hasta qué punto puede demandársele cierto automatismo complaciente?

Prins es una novela sobre el trabajo de escribir, y no tanto sobre el trabajo del escritor ni el ser escritor. El trabajo de escribir es la combinación de un deseo y una experiencia. Texto y mundo se entrelazan con amabilidad; ninguno de los dos sabe que no es el otro.

De este modo, el pasaje hacia el delirio del opio puede resultar también un pasaje literario, pues todo lo es para el protagonista que, aunque deje de escribir (mejor dicho, deje el trabajo de escritor), continúa envuelto en la invención. Su sustancia es la novela misma… también, me gusta pensar, lo es la de Aira.

Un “Ujier” trae aquello que los editores voraces no. La arquitectura de una idea puede, por muchas razones, no trascender al plano material. Así la conexión con Arturo Prins, arquitecto que no pudo finalizar su edificio gótico a comienzos del siglo XX y cuyo final fue absorbido por versiones legendarias, se manifiesta en la novela como la imposibilidad de lo completo. El presente constante de la mente es la zona-refugio donde verdaderamente resulta posible ver el Diseño. Escribió Jean Cocteau en Opio: “El pasado, el porvenir me atormentan y los actos de pasión se cuentan. Ahora bien,  el  opio  remueve  el  pasado  y  el  porvenir,  formando  un  todo  actual.  Es  lo contrario de la pasión”. La pasión de nuestro escritor ha hecho un viaje a la inversa. Si como dice en la obra misma, la novela popular tiene la necesidad de “generar la teoría que la sustente”, nuestro protagonista primero escribe y luego se zambulle en la experiencia. Necesita retirarse a un nuevo tiempo y espacio para dar vuelta las cosas a su favor, un país de maravillas con su Alicia incluida, pues “las inversiones son lo que más lugar ocupa” (p. 108). Allí, buscando la llave de la Antigüedad, la existencia puede recortarse sin normas ni prescripciones poéticas. No hay un padecimiento por los restos, por lo que se escapa (esas sobras opiáceas a las que otros les sacarán provecho), sino una presencia de aquello que se escribe como acontecimiento. Una única ley: el presente mítico (génesis en lo inestable, verbo-acción del ritual, consumo instantáneo y ruinas circulares).

Son sus escribas, devenidos luego en criminales, quienes se quedan con el pellejo del yo inicial. Los que pueden copiar, captar, reproducir. Los que pueden responder por qué escribiste esto o lo otro. Los hacedores del mundo literario. Sin embargo, no hay una finalidad moralizante en la novela ni una crítica centrada en el mercado del libro, sino una puesta en crisis de quién es quién en cada instancia. El plano que traza uno y otro actor no es el mismo. La textura del edificio solo queda para quienes asumen el riesgo de encerrarse en él sin esperar una piedra final.

   

Prins (2018)

Autor: César Aira

Editorial: Literatura Random House

Género: novela

Complemento circunstancial musical:

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