Reseña #619- Varela o sobre la pasión


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Por Sebastián Bianchi

    Esas letras rotas entre paralelas y oblicuas trazadas para que nazcan los planos en donde se puedan apoyar las palabras que Alemian puso ahí. Parroquial, seccionó la hoja en el Varela con pocos trazos, levantó una caligrafía temblequeante que se convirtió en viñeta. El matrimonio de la imagen con el texto tiene parecida estructura a la empresa manierista o barroca, allí el símbolo visual codificado se duplica verbalmente en la divisa y el mote, una frase, un conjunto acotado de versos. La escena textual que arma Alemian en cambio, pasionaria, se propone como construida en dos o tres movimientos que particionan lo blanco de la hoja y por allí instalan un locutor: aquel que emite bien puede estar borrado de la escena y de aquello sólo veamos las letras de su discurso que nos lo da -artesanal- el dibujante. Tanto la persona que dibuja como la que escribe quieren el oficio del otro, por lo cual el que sabe más de escribir finalmente dibuja. 

     Operando una página cualquiera tomada de La pasión del Varela con pares complementarios/opuestos como los que enseña Wolfflin -por ejemplo: lineal o pictórico, superficial o profundo- se los puede hacer girar mediante un molinete textual, siempre y cuando lleve en la cara visible la calcomanía que aparece en la foto, arriba. A medida que las categorías conceptuales van saliendo con el aparatito, se procede a permutar los conceptos en el presente ensayo por los que arroja el molinete, cuando el lector le pregunta haciéndolo girar. Lo propio si en lugar de los conceptos ensayísticos cargamos los versos de la obra, ahora transformados en fichas de material plástico: “¿De dónde viene la alegría?”; “¿El negro Ariel espera al 148, que por suerte ya viene?”; “¿Se tomó la pastilla sedante, el elefante?”

     El libro se abre con un índice, pronto y ordenado, al que remite cada viñeta y le da un título: Tabernáculo de adoración, Proporción, Smile, Mens sana, Hacer dedo, GBA, salto rana, Juan Ignacio… Manera interactiva de vincular un paratexto con los textos que señala, el índice entonces no es ya la señal de un archivo sino un propedéutico calcado en una filmina, un mapa para la acción. Por ejemplo en “Sobrecarga”, el N° 24, dice: “Liberen de peso a ese camión! / A la orden!”, y sale el cohete disparado entre dos montañas cerraditas. En el N° 27 se lee: “Odontología / gratis para / todos!” En la misma viñeta, sobre un rectángulo de cabezas amuchadas, un pedestal con un torso con los bazos abiertos en “V”. En la página siguiente, otro motivo formado de tres viñetas: perspectiva aérea, en contrapicado, de unas mesas y sillas: “El salón está vacío”; planta esquemática de 1 mesa c/ 4 sillas: “Pero alguien pronto vendrá”; vista lateral, perfil de mesa y cenicero humeando: “El fumador”. Este esquematismo del dibujo no lo restringe y se anima a la viñeta con movimiento; en dos cuadritos pone una moto llegando oblicua al piso, y en el de al lado, con el plano partido al medio por una raya vertical, la casi convergencia de la moto y una mujer con cartera todavía ocultas detrás de la pared, esto mediante un cinetismo geométrico de pocos trazos. En la página 30 aparece, en un gran plano general contrapicado, una ruta, un caño con alguien durmiendo adentro, una zanja, un rancho y arriba la cuarteta que dice:

“¿Pablo duerme en los caños?

¿                          baños?

¿Dónde duerme Pablo de noche

cuando recorre el país sin coche?”

     Para el lector la prueba siguiente consistirá en tapar las imágenes con alguna cartulina o con las manos para ver si es “poesía aproximadamente” lo que queda o necesita la complementariedad de otros lenguajes. De esa lucha por la simplicidad que estuvo librando Alemian frente a su pluma y pincel mancomunados, en la delgadez oriental de un hall de paredes de arroz, lo que queda queda nítido, necesario y en sí mismo, y se lo debemos agradecer a la imitación del dibujo y a la presencia extraña de la letra escrita manualmente. Rusticidad a la que llamamos poesía, porque virgen la ocasión delicada le juega a su favor.

La pasión del Varela (2016)

Autor: Manuel Alemian

Editorial: La carretilla roja

Género: historieta/poesía

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