Reseña #590- La piel que habita


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Por Coni Valente

Helena es quien nos acompañara por este camino de piedritas, pero no está sola, ni en la historia ni en la voz que conduce el hilo de esta trama. Habla ella, pero también lo hace su conciencia, su voz interior o como quieran llamarlo. Hay otra ahí, que es ella misma, pero al mismo tiempo, no lo es.

La otra de mi es una novela dramática. Y pensar en drama y en cada una de nuestras madres no será muy difícil. ¿Quién no ha dicho de su propia progenitora que está loca? ¿Y si está loca de verdad? ¿Y si incluso no es nuestra verdadera madre? Ahí está el punto.

Al terminar de leer esta novela de Marcela Alluz, me propuse un ejercicio, impulsada por lo que me hizo sentir su lectura. Hojeé aleatoriamente el libro para leer pequeños fragmentos y al hacerlo comprobé lo que sospechaba: La otra de mi es una reminiscencia constante. Es Helena de hoy hablando de esa Helena de ayer. Desdoblada, siendo lo que ES porque FUE.

“Cada vez que me enfrento a mi cuerpo en los cristales, en los espejos, sé que no quiero ser esa que me mira, esa opaca, gruesa, áspera y desolada mujer tan distinta a la que yo creo ser”. Esta cita puede que sea una buena forma de condensar el concepto general de la narración. Y es inevitable que pensar en esta idea me lleve a las duras imágenes de La piel que habito, la película española dirigida por Almodóvar en 2011. Claro está que el argumento de la trama del film nada tiene que ver con la novela de Marcela, pero conceptualmente, la idea pareciera asemejarse. En ambos casos, Vera en La piel que habito y Helena en La otra de mi son ellas mismas pero siendo otras. Por distintos motivos y actuando de distinta forma, ambas mujeres se cuentan a ellas mismas quienes son. Tanto en la película como en la novela el tiempo retrocede. En la primera de modo vivencial, en la segunda en forma de remembranza.

Por supuesto, que esta historia no es solo eso. Y quizás este “ser otro” sea sólo el puntapié inicial o el marco en el que Marcela escribe, el contorno. El interior de la narración aborda temas tan dispares como entrelazados. Si bien el centro del tópico elegido es la maternidad, Alluz va construyendo algo así como una telaraña en donde los diversos lazos se van encadenando sobre una base clara: la imposición del rol materno por la condición femenina. Helena, una mujer, puesta a jugar un papel que no está tan segura ni de querer encarnar ni de poder hacerlo. Partiendo de esa idea, entreteje una historia en la que la relación con cada individuo devenido en hijo es completamente distinta y en donde se encuentra muy presente la característica de perpetuidad que contiene la maternidad. ¿Y si un día quiero dejar de ser madre?

A su vez, nuestra protagonista, no solo es madre sino que ese papel autoimpuesto la lleva hacia atrás cuando era hija y se mira desde aquel lugar y ve a su propia madre desde este presente que de algún modo la ata, pero también la suelta.

Helena se ríe de su desgracia y llora con sus alegrías. Se contempla como una forma para conocerse y descubrirse. Es oscura, pero al mismo tiempo es clara y en ese ir y venir de un extremo al otro, hay una mujer que ella no reconoce del todo pero que tiene cosas de ambas puntas del ovillo.

 

La otra de mi (2016)
Autora: Marcela Alluz
Editorial: Autoría
Género: novela

 

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