Reseña #173- El cuentista versátil


 

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Por Janice Winkler

La señora a la que le cagamos el sol saca medio cuerpo por la ventana; la persiana le queda justo sobre la cabeza. El camisón es casi siempre el mismo, blanco con florcitas rosas. Ella me mira. Siempre. Y yo no lo puedo evitar, la miro también. Pero no nos saludamos, nos fichamos; ella tiene mala onda, no es para menos. Tal vez yo sea la única representante que llega a ver, y ante quien reclamar —al menos con la actitud—, de este bodoque inesperado llamado edificio. Qué estaré haciendo, se pregunta, que mientras nos observamos, tipeo. Pero yo no puedo quejarme, porque los vecinos son mi gran objeto de estudio y el pulmón de manzana, la pantalla de mi cine. Hay una cierta vigilancia, como en los primeros cuentos de Trabajos de Oficina (Simurg, 2014), del versátil Ariel Basile.

El libro, prolijamente estructurado, se divide en secciones que agrupan entre tres y cuatro cuentos. La sección Panóptico, que da inicio, te agarra del cuello y te acogota todo lo que puedas aguantar, y te hace decir “¡Cómo escribe este pibe!”; pibe que toma, por ejemplo, Malvinas o el Mundial 78 (más bien, la pantalla de los milicos) y les da una vuelta de tuerca en dos cuentos que, además de ser necesariamente desgarradores, son originales; pibe que, al dar vuelta la página, te escribe una distopía con tintes a lo Black Mirror y, aunque sepas que todavía estamos lejos, se te hiela un poquito la sangre.

Las secciones que siguen a Panóptico se vuelven más livianas. Empezás a relajar, a divertirte. Un vendedor de panchos, un peluquero que te destroza la cabeza, chabones de boliche, son los protagonistas de las narraciones que corresponden a Tipos de barrio y que muestran la versatilidad de Basile, la capacidad de llevar una historia al límite de lo macabro y también, de lo humorístico. Después vienen: De vías y barcos, En Orsai (adivinen de qué va esta sección) y Culebrones.

Dicen que un buen cuento es el que logra llegar como una flecha al lector, que mueve algo adentro, que toca algún nervio y logra el efecto de identificación. Trabajos de oficina, en este sentido, tiene la potencia de llegar a muchos lectores distintos, porque encierra mundos distintos, aunque haya cierta concepción del mundo que, de alguna manera, recorra la obra del autor. Así como a mí los cuentos sobre fútbol no me interpelan lo suficiente, tal vez otro lector grite ¡gooool! Y de media cancha.

Trabajos de oficina (2014)

Autor: Ariel Basile

Editorial: Simurg

Género: cuentos

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