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Reseña #999 y 1/4- Muerte y misterio en el desierto patagónico


Por Mario Iribarren

El desierto de la melancolía es la segunda novela policial de la colección “pesquisa”, de la Editorial Final Abierto. Es un policial no convencional, y su autor, Alfredo Benialgo, borra las fronteras del género y mezcla elementos de lo fantástico.

La acción se desenvuelve en San Benjamín del Tigre, un pueblo casi fantasma perdido en el desierto patagónico, árido y distante. El protagonista es Mauro Alves, fiscal de instrucción que llega al pueblo para investigar el asesinato de Beppo Ruffosi, “Delegado de Minería, universitario, escritor y putañero”. Su victimario es un lugareño entrado en años, prepotente y pendenciero, asesinado a su vez en circunstancias misteriosas cuando se encuentra detenido en la comisaría local, en una noche plagada de anomalías fantásticas.

A medida que avanzamos en la lectura, nos enteramos que el juez Alves, ya viejo e internado en una clínica, es quien cuenta la historia a su compañero de cuarto. El juez, al rememorar aquella noche lejana, dirá: 

El espanto nos repele y atrae al mismo tiempo. Sentí lo mismo esa noche, lo mismo. No hay libros para esto. Tal vez nada me tocó. Tal vez la sensación de la acechanza, del afuera inmundo, de la envoltura de algo desconocido y oscuro, fue un roce para mí… A veces, en la alta noche en pleno insomnio y en soledad, cuando ya no hay agujas de reloj… ni voces, nada, no hay nada, el silencio se siente. Algo suave, blando, sinuoso, ágil y fluyente como un hurón nos ronda y nos roza la espalda y queremos ver, queremos ver.

En su investigación, el principal aliado del fiscal Alves será Carlos Santillán, el médico local, personaje por demás pintoresco. La figura de Alves nada tiene que ver con el arquetipo del investigador clásico, pura encarnación del poder de la deducción, o el detective del policial negro, siempre al borde del peligro. Alves parece oscilar entre el desconcierto y el temor, entre la realidad y la alucinación. 

En el pueblo abunda la ausencia, y la atmósfera se torna irreal por momentos: el destacamento policial está vacío; el hospital no cuenta con camilleros ni ambulancia; en el hotel donde se aloja Alves no hay huéspedes. Y en algunos de esos escenarios, el relato se desmarca del realismo:el hospital se nos revela como un laberinto circular por donde un desconcertado Alves deambula sin rumbo.

La novela transita entre el presente y el pasado, entre la acción y la evocación; cada detalle o situación del pueblo lo transportan al fiscal Alves a Tolosa, su ciudad natal. La melancolía parece atenazarlo, en una suerte de “eterno retorno” paralizante. Las líneas de la pesquisa siempre parecen conducir a una zona crepuscular, donde la realidad se difumina y se torna un ensueño.

Benialgo escribe con una prosa clara y sencilla, y retrata a sus personajes con una picardía que suscita la complicidad del lector. A su vez, el relato contiene una fuerte dosis de humor, con situaciones francamente desopilantes. El desierto de la melancolía sorprende, entretiene y nos pone frente al viejo enigma metafísico del paso del tiempo, la muerte y el sinsentido de la vida que, de vez cuando, toca a nuestra puerta. 

Alfredo Benialgo publicó también “Una mujer Somalí” (Milena Cacerola, 2017) finalista del premio Clarín/Alfaguara de novela.

El desierto de la Meancolía (2021)

Autor: Alfredo Benialgo

Editorial: Final Abierto (www.finalabierto.mitiendanube.com)

Género: policial

Complemento circunstancial sonoro:

Un comentario

  1. Alfredo Benialgo Alfredo Benialgo

    Excelente reseña. Se nota la lectura cuidadosa. Dan ganas de leer la novela.

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