Skip to content

Reseña #513- Vasto universo: eso significa el nombre Daewoo

 

 

20170506_162621

 

Por Lucía Cytryn

La novela de François Bon nació como una obra de teatro que procuraba reponer la voz de las obreras de una fábrica cerrada. El procedimiento compositivo del autor resuelve el pasaje a la novela en un collage de registros y formatos tomados de la crónica periodística y la investigación: entrevistas, desgrabados, impresiones personales apuntadas en cuadernos de notas. El resultado es extraño pero contundente: el efecto de realidad, por el cual el narrador se interroga a lo largo del libro, está tan logrado que la historia -integrada a través de un relato inestable- resulta conmovedora. A los diversos formatos de lo verosímil se yuxtaponen algunas breves escenas teatrales que nos recuerdan que la pesquisa de la que somos testigos (lectores) está basada en una obra de ficción. Pero una obra de ficción basada, a su vez, en una situación de realidad cruda: la desocupación.

”Sólo hay literatura porque un secreto se esconde”, dice el narrador al comienzo. Y la naturaleza de ese secreto se encuentra en el título. Como si el nombre fuera una destinación, Daewoo (el libro) es el intento de presentar el vasto universo que se abre después del cierre de una fábrica (Daewoo). El universo del trabajo en el sistema capitalista, el trabajo asalariado, no es otra cosa que el vasto universo de la falta. Y cualquier espacio vacío es, en rigor, un espacio vaciado: en toda estructura de cemento agrietado está la estructura invisible y secreta de una vida, que son muchas.

“Todo eso, que era nuestro, iba a cerrar. Y nosotras nos quedábamos afuera. ¿Qué queda de lo que pusimos ahí de nosotras, qué queda de las palabras que se dijeron, de los llantos que le confias a una amiga o una amiga te confía, de las peleas y las broncas, de los movimientos repetidos una y mil veces?” se pregunta Nadia Nasseri, una de las entrevistadas. Nada, responde, sólo queda un edificio de cemento vacío. La tensión de todas las mujeres retratadas en Daewoo oscila entre la melancolía de lo que se perdió y la desesperada búsqueda de lo que todavía no llega. El odio a los antiguos jefes, machos abusivos de los que se libraron, y la búsqueda laboral, un loop infinito de potenciales jefes-machos-abusivos con la promesa de un salario mensual, contribuye a delinear el mundo interior de estas trabajadoras, cruzado de contradicciones y complejidades.

Un nombre recorre y condensa la tensión que recogen los testimonios. El nombre de Sylvia. La compañera que se quitó la vida después de un viaje frustrado por las huelgas laborales, su nombre, funciona como un núcleo narrativo que viene a simbolizar el desamparo de las mujeres trabajadoras. No sólo el desamparo laboral de no tener trabajo sino, y sobre todo, el desamparo emocional de no constituir ningún valor para un sistema más grande que ellas mismas. Porque la disolución de la fábrica es, también, la disolución de los lazos sociales que ahí se gestaron.

Las mujeres, organizadas en una lucha sindical que llegó a las noticias de Francia a fuerza de directivos secuestrados y fábricas quemadas, tienen un objetivo último cuyo mensaje la novela intenta restituir: resistirse a la desaparición. Escribir la novela de unas voces apenas recordadas por su fugaz aparición en la prensa funciona como un acto de justicia poética pero, además, aparece como una obviedad: una escritura inevitable. Palabras como formación, reconversión y relocalización son uno de los principales motivos de este libro. La literatura no tiene por qué justificarse y sin embargo la justificación es uno de los altos vuelos de la escritura de Bon, que restituye la significación real del vocabulario oficial para el trabajo descartable.

 

Daewoo (2017)

Autor: Francois Bon

Editorial: Extremcontemporáneo

Género: novela

 

Un comentario

  1. Jorge Higuera Jorge Higuera

    Interesante enfoque del tema . Los que alguna vez fuimos dejados sin trabajo, por el motivo que haya sido, (cierre,razones políticas o gremiales), sabemos que lo mas importante que se pierde es el sentido de pertenencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *