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Reseña #382- A veces la curiosidad es un riesgo

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Por Pablo Martinez Burkett

Leí Morirse cambia la vida (Raíz de Dos, 2016) de Jorge Camarasa. El disparador es simple y por esa misma razón inquietante, porque uno no puede evitar identificarse con la situación y preguntarse qué haría en circunstancias análogas. Me explico: el protagonista recibe por correo un sobre “blanco, claro, de buen gramaje y forrado por dentro con papel azul”. En su interior una página de diario de dos años atrás con la sección de avisos fúnebres y uno de ellos, encerrado con fibra roja. El aviso participaba el fallecimiento de un tal Ramiro Amílcar Cienfuentes. Exactamente el mismo nombre del protagonista.

A partir de allí se despliega una trama que es búsqueda pero también introspección. Con la Buenos Aires de hierro de finales de los 70’ como eco de fondo, la novela participa del policial, de la investigación periodística y del documental rastreando este doppelgänger elusivo y sinuoso. Como bien dice el protagonista: “En un mundo donde la ignorancia es un mecanismo de defensa, la curiosidad era un riesgo”.

El Cienfuentes vivo admira confesamente a Balzac tanto como para llevar consigo un retrato del escritor francés. Y el autor parece que también porque la novela busca replicar el realismo del siglo XIX y consecuentemente, es pródiga en descripciones detalladas y casi fotográficas del entorno. Por otra parte, y con un procedimiento que recuerda a El Quijote, introduce un par de excursus narrativos donde se cuenta, no la historia de Marcela y Crisóstomo sino la de Balzac con Ewelina Hanska.

Con todo, la novela va ganando una progresiva intensidad en la medida que el misterio empieza a develarse hasta llegar al climax. Si como queda dicho, el estilo narrativo adhiere escrupulosamente al realismo, para la resolución se postula un final bifronte que resulta más propio del género fantástico. Quizás haya una frase que revele la pretensión del autor: “Y hasta este punto, la historia de Ramiro Cienfuentes depende del color del cristal con que se mire… Una Venus de Milo que es al mismo tiempo una estatua mutilada y rota y la sugerencia de un todo completo y armónico”.

La contratapa de Morirse cambia la vida recuerda que Camarasa falleció apenas unos días después de haberle dado los últimos retoques a esta novela y en una fecha cercana a la muerte de Cienfuentes, acentuado el mito popular que dice que la irrupción de un gemelo malvado siempre acarrea consecuencias nefastas.

En suma, una novela realista que deviene en fantástica conforme el juego de espejos se apodera de la trama y también, como un hipertexto macabro, de su malogrado autor. Vuelvo sobre El Quijote. Allí encontramos una simbiosis entre un autor (Cervantes) que sueña un personaje (Alonso Quijano) que, a su vez, en esa forma de sueño que algunos llaman locura, sueña a otro personaje (Don Quijote). Aquí, un autor (Camarasa) sueña un personaje (Cienfuentes) que sueña a un muerto (el otro Cienfuentes) que sueña a todos, aún al autor (Camarasa) que termina muerto en la vida real.

Finalmente digamos que, como declarado fetichista del libro, fastidia mucho que un libro pierda las hojas.

Morirse cambia la vida (2016)

Autor: Jorge Camarasa

Editorial: Raíz de dos

Género: novela

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