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Reseña #226- La descomposición de lo normal

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Por Cristian Maier

El Prisma de Candal es un artefacto exótico, en donde la realidad aparece en medio de un pequeño alejamiento, un poco más acá, un poco más allá, pero nunca en la misma línea. Ahí radica su belleza extraña y sugerente.

Si leemos “posfeminismo”, el diálogo fragmentario que recorre el libro, como una unidad, corremos el riesgo de incurrir en dos errores, el primero, que lo problemático es la relación con la mujer —sea cual sea esa relación—. El segundo, la linealidad de la visión.

Las relaciones complejas que se tejen detrás de la apariencia de lo normal, como un ocultamiento planificado que evita la visión total y sin matices, se analizan en casi todos los cuentos que conforman el libro, desde las perversiones hasta la soledad, desde el actor acabado que actúa de muerto y mira a una pareja en el público, hasta el tipo que mira pornografía a todo volumen con la ventana abierta y sin importarle nada… o sí, y lo hace precisamente por eso, nunca lo sabremos.

La complejidad, entonces, no radica de manera sustancial en la mujer —aunque tienen un peso importante— o, como reza la contratapa de la mano de Fabio Morábito, en “cómo sobrevive la identidad masculina en una realidad cotidiana sobrepasada por la mujer autosuficiente”, sino en la amplitud terrible de “lo otro”. Y lo otro es concepto intercambiable: la mujer, el hombre, la muerte, el mundo, un perro, una botella, la singularidad.

En esta dualidad extraordinaria que es la composición de los elementos en una trama relacional, se mueve la obra del autor. Lo simple no es tan simple, depende de un artilugio de la óptica. Un Prisma, al fin y al cabo, es un elemento de descomposición y aquí, para nosotros, se descompone la naturalidad, la regularidad de lo normal y se expone, con fina pluma, todo lo que hay detrás, sin relativización.

Los cuentos y relatos, que pueden ser once o dieciséis, fluyen, tienen en su conjunto un sentido de circularidad dado por algunos vasos comunicantes, por algunas reiteraciones, por reapariciones inesperadas, que producen un juego intelectual interesante, un reto jocoso al lector. Y en esa afrenta amable nos preguntamos, en una hipótesis alocada,  si no estamos en presencia de un único gran cuento con segmentos intercambiables, cruzado por una conversación de apariencia liminar, pero central para la reposición de los argumentos y como puente para evitar que la madeja que es el lector, se deshaga.

Prisma (2015)

Autor: Juan Manuel Candal

Editorial: llantodemudo (Colección Satori)

Género: cuento

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