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Reseña #486- La parte encantadora de los muertos

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Por Cristian Maier

En la contratapa, Gabriel Caracciolo resume muy bien y a grandes rasgos los puntos de clivaje del libro: “Las perversiones, la paulatina pérdida del deseo y la búsqueda de sentido en un mundo que se manifiesta inteligible”. No habla, quizás porque no corresponde en esa instancia, del placer en la lectura de cuentos bien escritos. Cuentos clásicos, bien escritos. Cuentos que juguetean con el límite de la literatura fantástica, más por la estructura de la prosa que por los elementos introducidos.

En La ciudad de los muertos (Textos Intrusos, 2015), Carlos Carusi incorpora dieciséis piezas. Al menos catorce de ellas son exquisitas, con referencias implícitas a lugares, personajes y situaciones, que no resultan parasitarias del texto, sino un acompañamiento culto y delectable aunque no imprescindible para la comprensión del conjunto.

El ejercicio de estilo del autor, implacable a veces, admirable casi siempre, llevan el ritmo y el clima en una ejecución armoniosa hasta unos finales no siempre impredecibles, pero sin duda bellos. ¿La belleza se engloba en el final feliz? No, de ningún modo; trasunta entre la paradoja, la melancolía, la amargura, la indefinición y el final abierto. Otras veces, sí, cae en el final redondo.

En estos catorce elementos, no hay  necesidad de entrar en el análisis, son parejos, los citamos: El viaje, La casa más allá de los rieles, De regreso, Boni y el auditor, La promesa, Leyden, 26 de agosto de 1910; Comunión, El puente de Karl, Americana, Georgie y el perro, Le caquet des femmes, Los códigos, El tiempo se devora así mismo y La ciudad de los muertos. Aquí la preferencia es meramente subjetiva.

¿Qué pasa con los dos cuentos que faltan? Como dijimos, son dos: La playa negra y Cita, impostergable cita. El primero es el que abre el libro. Si bien hay una ejecución impecable en toda la representación, hay algo que falla en el final, en el momento en el que cada parte del cuento debe cohesionarse y explotar, dar lugar a lo que Piglia denominaba como la historia detrás de la historia. En La playa negra hay una monotonía, bella, es cierto, pero que se consume sin cierre.

En cambio, Cita, impostergable cita, propone un juego de loop temporal desde la escritura que si bien es una innovación técnica por sobre el resto de las partes del libro, no termina de lograr el efecto deseado, es decir, el paradójico. De todos modos, no podemos sino dejar de aplaudir la introducción de este riesgo.

En términos generales, La ciudad de los muertos es un muy buen libro, dominado por un cierto dejo de melancolía general, con algunos chispazos de luz. Un claroscuro encantador. Un acierto editorial.

La ciudad de los muertos (2015)

Autor: Carlos Carusi

Editorial: Textos intrusos.

Género: cuentos

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