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Reseña #219- El oráculo de la infancia

 

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Por Rubén Risso

Qué pendiente escarpada la de Justicia divina para los sapos. Cualquier lector maduro, hundido en los pantanos de la vida adulta, aprenderá entre sus renglones a caminar como un niño una vez más.

Los de Chacón son relatos orgánicos, viscerales, dueños de una prosa tan barrial como infantiloide. Y es que nos incomoda, nos desafía a sentirnos como mocosos una vez más. Encontraremos, inmerso en ese entretejido de palabrerío ininterrumpido, un ensamblado de voces sabias, pertenecientes a oradores y filósofos de la primera edad.

Si bien todos los episodios mantienen una línea parecida, hay peculiaridades que se destacan. Cachito, la chanchita y el cacho de árbol podrido se nuclea alrededor de un suicidio que, a modo de caja de pandora, oficia de chispazo original para el afluente metonímico de memorias que se van hilando a lo largo de las primeras páginas del libro. Es el Big Bang de la antología. Y así como Cachito nos deja saboreando el vacío, Yanina, los superhéroes y canciones de Michael Jackson nos demuestra hasta dónde puede llegar la fidelidad y el amor de un niño en pos de ver a su primer amor esbozar una sonrisa. Sí, hasta incendiar el teatro escolar. No hay imposibles para un infante enamorado.

También hay relatos testimoniales, melancólicos, como Martín, los médanos y la camioneta de blanco, en los que el manejo del lenguaje es engorroso e infantil pero despierto y consciente, casi como si tu propia voz te recordara detalles de vivencias que creías inexistentes; son detalles que se reinterpretan, verdades que se revelan de manera insidiosa y que nos transforman sin que nos demos cuenta.

Casi puede sentirse el olor a tierra mojada, a rodillas raspadas y juegos sádicos. Sádicos porque acá matar es un juego, un juego de niños, de cuadros móviles y memorias dispersas. Es un libro en el que cada cuento no es cuento sino el vestigio encarnado de una época en la que no nos importaba otra cosa más que “formar parte” mientras nos ensalzábamos en la búsqueda de límites nuevos y propios, aquellos que jamás hallaríamos bajo la supervisión de nuestros adultos.

Justicia divina para los sapos es un trago corto pero efectivo, listo para disfrutar “de un saque”.

Solo seis cuentos; seis cuentos de tiempo para excavar a ese niño o niña que hace tiempo no ves en el espejo. Pero no es necesario apurarse, Víctor Chacón cuenta con cualidades suficientes para enderezarte el camino y asegurarse de que llegues intacto. El problema va a ser volver de ese estado de fascinación por los pequeños placeres de la vida, como jugar a matar sapos, tirarle piedras a los autos y saborear la gloria eterna… en la canchita de futbol del barrio.

Justicia divina para los sapos (2016)

Autor: Víctor Chacón

Editorial: Malisia

Género: cuentos

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