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Reseña #773- La arquitectura íntima de una juventud

 

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Por Valentina Vidal

Reni acaba de entrar a la secundaria. Es hija única de un matrimonio acomodado del barrio de Belgrano y tiene sobrepeso,  eje en el que se desarrolla El asco de las pulseras (Hojas del Sur, 2018) la novela de Marcela Chaoul.  

Con una prosa despojada Chaoul se mete en las vísceras de la decadencia de una familia de clase media alta en Buenos Aires. Narra con picardía y dinamismo la voz de Reni en primera persona y nos lleva a vivenciar de manera física la presión de una madre obsesionada con el peso de su hija. Entonces Reni come. Se atraganta en pequeños actos de rebeldía que la avergüenzan y que enfurecen cada vez más a su madre. Mientras tanto, el colegio, los cambios hormonales, las primeras amigas y los primeros chicos, también se vuelven tópicos de presión hacia su cuerpo que va camino a la adolescencia.

Como en el cuento de Cheever “El nadador”, lo siniestro se manifiesta por exposición, por contar, porque con lo que ocurre alcanza y sobra. Lo mismo pasa con esta novela que se construye párrafo a párrafo cómo se construye una casa: con ladrillos, cemento y agua. Y Chaoul lo hace con precisión de cirujana y también de fotógrafa, porque las imágenes son tan claras y familiares que logran invocar la propia memoria, viendo esa casa y ese colegio tan nítidamente que podemos sentir el olor de los envoltorios de chocolate en el bolsillo de su uniforme.

La naturalización de las imposiciones estéticas tiene alcances tan profundos como dolorosos y Reni los vivencia de la peor manera, un poco por tener una madre depresiva y maltratadora, otro poco por la figura débil de su padre, pero sobre todo, porque está sola dentro de un mundo que no la contempla ni la cobija.

Chaoul llama las cosas por su nombre. Las marcas, las calles, las materias, los olores. Pero es en las marcas donde me quiero detener. Apenas empezada la novela, me pregunté acerca de esta elección de la escritora y con el correr de los capítulos me fui dando cuenta que las marcas de alguna manera son los centinelas, los policías de un mundo que la condiciona y que no le deja escapatoria.  Con todas esas dificultades, Reni busca, casi como por instinto, tener amigos con los que logra nadar en pequeños oasis de liberación, pero la mirada del otro a veces oprime, y exige. Luego la novela tendrá un giro inesperado que pondrá a Reni en otro lugar y donde todo se oscurecerá un poco más.

El asco de las pulseras es un trozo de vida: la secundaria, el kiosco, la depiladora, las puertas de las casas que hay de camino a la suya. Chaoul cuenta con una voz narrativa inapelable, convincente y honesta, el universo íntimo que hay detrás de una de esas puertas. La propia, y allí nos lleva como testigos inquietos a ver lo que pasa cuando nadie nos ve. Sin dudas esta novela es una mamushka, un conjunto de piezas que hacen de esta historia una maquinaria que convoca y remueve la sutil sustancia con la que nos volvemos adultos, algo que sin dudas es una experiencia cautivadora, pero que a la vez, nos deja de pie frente a las propias construcciones haciéndonos algunas preguntas.  

 

El asco de las pulseras (2018)

Autora: Marcela Chaoul

Editorial: Hojas del sur

Género: novela

Complemento circunstancial musical:

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