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Reseña #323- El conspirador literario

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Por Juan Agustín Otero

Los buenos autores crean precursores, la mayoría de las veces, sin proponérselo. Todos contra todos y cada uno contra sí mismo, de Bob Chow, se ríe de esta idea y triunfa. En doscientas páginas, la novela define de manera explícita sus influencias, su tradición, y construye, a partir de ellas, un mundo nuevo. De Conrad, salen la densidad de la selva y los miedos que infectan la imaginación de los hombres. De Shakespeare, surge el nombre de la protagonista, Cordelia, y también la fascinación por la locura, por la parte más íntima y, con frecuencia, inexplicable de la condición humana. De Kurzweil, saca la anticipación espiritual del futuro y la imaginación de las supermáquinas. La lista podría continuar pero es demasiado extensa, porque Bob Chow es un escritor voraz, que no le teme a la mitología nórdica ni al realismo mágico ni mucho menos al fiscal Nisman. En Todos contra todos y cada uno contra sí mismo prueba que es capaz de unir todas esas cosas, en apariencia disímiles, sin caer en la técnica fácil del pastiche.

Sin argumento central, la novela es un conjunto de relatos que orbitan el romance, la tragedia, lo surreal, la distopía, bordeando el chiste y la seriedad más absoluta sin contradecirse. Martín Orlog, un ingeniero argentino, y Cordelia Krause, una alemana perfecta, son dos figurines bidimensionales que sobrevuelan esa marea de historias, cuyo verdadero protagonista es el narrador. La voz de Todos contra todos habla un lenguaje sólido y personal, mezcla de palabras germanas y un castellano a medias que no es del todo el nuestro, dueño de una poética propia. Ese hombre que narra –Bob Chow, tal vez– es un gran conspirador literario: un tipo que es capaz de ver redes y conexiones entre las cosas que ningún otro ve, para quien Minecraft, la espeleología, Bolivia y los virus informáticos son todas piezas de un mismo universo. Como Vonnegut, a quien también cita en Todos contra todos, Bob Chow engarza los elementos más disparatados en una trama coherente. A diferencia de Vonnegut, no le importa disolver en la nada la trama que con paciencia construyó, suspender la verosimilitud artificial que supo sostener.

¿Dónde está la puerta hacia el centro de la novela, de la literatura, del mundo? ¿Dónde el claro en el bosque? Todos contra todos es una enigmática respuesta a esa pregunta. O peor: es la risa extraña de alguien a quien, francamente, le interesa más la pregunta que la respuesta.

Todos contra todos y cada uno contra sí mismo (2016)

Autor: Bob Chow

Editorial: La Bestia Equilátera

Género: novela

2 comentarios

  1. Martin Martin

    reseña maravillosa en su integridad mi amigo

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