Reseña #60- Lo indecible 4


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Por Janice Winkler

Decía Cortázar que un buen cuento es incisivo, mordiente, y en alguna entrevista contó que un amigo suyo, escritor amigo del boxeo, le decía que mientras la novela gana por puntos, el cuento debe ganar por knock-out.
Cuando recibí Entrañable, de Claudia Cortalezzi, yo estaba leyendo un cuento del autor japonés Edogawa Ranpo. La historia narra el encierro de una mujer que debe cuidar a su esposo, un héroe de guerra devenido “trozo de carne”; sordomudo, sin brazos ni piernas: La Oruga. Como lectora, venía de esa experiencia perturbadora (aunque placentera). Abrí el libro de Cortalezzi, leí los primeros cuentos y llegué a “Con doble vuelta de llave”, una historia que propone otra significación; es decir, otro tema, pero que, como La Oruga, habla del encierro, del cuidado y del abandono como dos caras de la misma moneda, de la imposibilidad de comunicarse, de lo macabro y que también, como en el cuento de Ranpo, maneja una tensión y una intensidad que, con lo justo — tal cual exige un cuento — atrapa al lector hasta dejarlo inmóvil.

Dice la Real Academia Española: entrañable. 1. adj. Íntimo, muy afectuoso.  El adjetivo que da título a esta colección funciona como una ironía disruptiva y envuelve lo perverso, lo indecible. Los trece cuentos de Entrañable tratan temas grandes en personajes pequeños, tomados por realidades o circunstancias de su realidad que los descolocan y los obligan a actuar. Son protagonistas que intentan escapar de los frenos que pisan sus antagonistas. Puede ser un gato indeseado, o una suegra que pincha, un padrastro abusador, una madre abandónica. Sin embargo, esos antagonistas, esos “malos”, son parte de fuerzas mucho más grandes y arrolladoras, como la pobreza, el dictamen de un pueblo chico, la violencia de género o, simplemente, la mala suerte.

“—Yo no me explico para qué tanta historia  —dijo el bruto de Raúl, sirviéndose vino del tetra que custodiaba entre las piernas para que nadie se lo manoteara— si el viejo ni sabe en qué día vive.”

“Gritaba como le había gritado tantas veces la que estaba muriendo a unas pocas cuadras, sola como un perro. ¿Acaso no era eso lo que se merecía?”

“Mamá. ¿Qué podía ser tan importante como para decidirla al supremo esfuerzo de llamarme? Ni siquiera había asistido a mi fiesta de graduación.”

Cortalezzi se mete con lo más doloroso: el odio de hijos a padres y de padres a hijos. Hay viejos que se mueren o están por morir, y hay hijos y nietos a los que se les mueven las fibras, a veces por emoción/amor, otras por contraste o liberación. Y también se mete con lo vacante, expresado bien hondo a través del envío de una carta o de la recepción de una encomienda, de la fijación en un reloj como metáfora más absoluta de la soledad.

Por último, mención especial al manejo de los registros en la escritura de Cortalezzi. La autora hace uso de sociolectos sin caer en la exageración o en la parodia. Se refleja un conocimiento de los ámbitos en los que suceden estos cuentos, que ganan en primera ronda.

Entrañable (2015)

Autora: Claudia Cortalezzi

Editorial: Textos Intrusos

Género: cuentos


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