Reseña #702- Un obituario en tu cabeza


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Por Hernán Domínguez Nimo 

Antes de morir, toda tu vida pasa por delante de tus ojos, en forma de imágenes breves, cuadros de una película… Es lo que se dice. Tanto, tantas veces, que pierde fuerza y credulidad. Mis Muertos Amarillos, la nouvelle de Ale Decurgez, ratifica y desmitifica al mismo tiempo esta teoría.

La protagonista, instalada en el living de su casa, mientras mastica y traga pastillas para dormir sin despertar a la pesadilla que presiente en su vida, ve pasar trozos de su pasado delante de sus ojos (y de los nuestros). Pero no son imágenes fugaces sino recuerdos con peso propio, vívidos, en carne viva y tajeada, momentos extensos que duelen y se entremezclan con otro, uno que está ahí, al alcance engañoso de la mano porque nunca llega a tocarlo.

Es este último el fantasma del momento más feliz de su vida, el de su fiesta de casamiento. Un recuerdo que de tanto revivirlo, como un sketch ensayado en exceso, pasa a deformarse, a ser una burla de sí mismo, una copia imperfecta de copias imperfectas.

Afuera, en la calle, los vecinos congregados solicitan ayuda. Como detrás de las puertas del salón de baile del hotel que Jack Torrance custodia en El Resplandor, escuchan los fantasmas, el murmullo, las risas, la música. Y esperan, por una vez en esa casa que parece maldita, no escuchar los gritos.

Decurgez, de tránsito acostumbrado por cuentos de tono new weird o de ciencia ficción, apuesta aquí por una realidad cruda, que se (nos) hace carne y puede todo, menos dejarnos indiferentes o hacer como que no vemos.

Mis muertos amarillos (2018)

Autora: Ale Decurgez

Editorial: Peces de Ciudad

Género: nouvelle

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