Reseña #500- Al filo de la literatura


18378953_10155309096734268_1040407629_o

Por Pablo Méndez

1- Hay personajes en la literatura que corren los límites de los argumentos. Los personajes que saltan de la historia y quedan adheridos a la memoria son los que tienen características que escapan a los estereotipos. Los escritores de género negro tiene la dificultad de crear personajes que no sigan los lineamientos de los clásicos policiales. Jeremías Gilette Jeremías es uno de ellos, uno que escapa del modelo. Ezequiel Delllutri moldea en cada una de sus novelas los rasgos de este particular policía de métodos condenables y una insensibilidad inalterable. Pero todo protagonista tiene una contratara, alguien que en la vereda opuesta lo necesita. Este es Simón León, periodista de moca monta que pretende vivir de la escritura y que gracias a ser partner del ecléctico inspector podrá lograrlo o intentarlo. Los diálogos entre ambos personajes son uno de los puntos fuertes de las cuatro novelas que integran esta saga. A veces hilarantes, otras como meros conductores de las acciones, pero siempre con una intención bien marcada: que la  narración nunca pierda velocidad. Como si fuera un eximio conductor de picadas, Deluttri rebaja los cambios, pisa el acelerador y colea en el camino que dispone la historia. Porque en cada libro pareciera que el autor estuviera delineando una historia ya creada, con esa facilidad para llevar la riendas de la narración nos hace suponer que escribir es un acto que cualquiera puede hacer.

2- La saga está compuesta por Todo queda en familia, Nunca me faltes, Malaventuranzas y Alambre de púas. Todas publicadas por editorial Vestales. La apuesta editorial por cuatro historias que se continúan es algo que recalcar. Los tiempos y políticas editoriales muchas veces no van de la mano de la apuesta creativa de un autor. En los dos primeros libros el arte de tapa seguía con una misma consigna estética, en los libros tres y cuatro cambió por un concepto más temático. Las cuatro novelas están encadenadas no solo por los dos personajes principales, también por los personajes secundarios, ya sea por referencias o porque algunos participan en roles mas satélites.

3- El conurbano. Más precisamente San Miguel. Desplegar cuatro historias para ser ambientadas en la zona de residencia del autor tiene una cuota de acierto que permite unos detalles y una forma de rociarnos con la pintura típica de una lugar que hace que el verosímil nos muerda los pantalones para no soltarnos. En esa trenza geográfica las relaciones son cercanas, y los conflictos son parientes de los protagonistas. Rencillas familiares, relaciones amorosas que perduran en el tiempo, personajes secundarios bizarros, política y corrupción. Una ensalada  de dramaturgia que se ordenan en cada línea de diálogo.

4- Los muertos muertos son. En cada uno de los libros las muertes son el comienzo de un misterio que no se avergüenza de la estructura clásica. El eje es llevado al paroxismo para que en las últimas páginas se devele el enigma. Una familia muerta en una hamaca, un cuerpo encontrado en un tonel después de trece años, el cadáver de una adolescente quemado en una iglesia en llamas, una fosa común con veinte cuerpos rodeados de alambre de púas. Cada hecho dispara un entramado de historias que se completan gradualmente para acomodarse en un final digno del mejor policial, donde los cabos no se atan, sino que solo había que desempolvar sus uniones.

5- La ironía y el sarcasmo, la filosofía con atisbos existencialistas, son moneda corriente para generar un tono bien marcado en cada una de las novelas. Simón es el que lleva la voz más corrosiva, dueño de un humor que no mitiga ni siquiera en situaciones extremas o de peligro. Jeremías Gilette Jeremías es el predicador de una filosofía que se desprende de su historia personal, con el filo de hoja de afeitar delimita las esencia de la verdad o las consecuencias de la mentira. Simón busca sacar de su cuerpo el espíritu de perdedor, Jeremías busca la redención existencial en su trabajo, a veces de forma patológica. Conceptos como legalidad, ética y moral se ven subvertidos en una trampa de valores que no reniegan de un lema que deambula por esa realidad hábilmente creada: el fin justifica los medios.

Todo queda en familia

Nunca me faltes

Malaventuranzas

Alambre de púas

Autor: Ezequiel Dellutri

Editorial: Vestales

Género: novela

18197378_10154286495140764_799793312_n

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *