Reseña #691- Macondo en el interior


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Por Juanci Laborda Claverie

General Cabrera era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava… El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

Sí, el lector ya sabe de qué libro se ha tomado y modificado ese fragmento. ¿Pero si acaso hubiera un Macondo en el interior de Córdoba?

Así como cada fanático de los Beatles tiene su disco favorito, el lector de Federico Falco también tiene su libro preferido. El mío es 222 Patitos. A diferencia de otros volúmenes de cuentos, donde apenas hay un par de relatos que se destacan y el resto pasa desapercibido, en este libro todos son buenos y si se destaca uno  (tal el caso de “Pinar”) es por su propio brillo y genialidad.

Si este volumen de cuentos se tratara de un disco, podría decirse que son 12 canciones geniales, todas distintas entre sí, varias de ellas himnos que serán recordados en fogones durante las próximas décadas, y que si por su variedad de ritmos y estilos se puede identificar que son del mismo artista, es por el característico color vocal del cantante.

A continuación trataré de condensar el argumento de cada relato y realizar un pequeño análisis, sin por ello revelar que el asesino es el mayordomo.

El pelo de la virgen: El primer enamoramiento, las primeras pajas, y el pensamiento mágico de que el mundo reacciona frente a las acciones concretas de un pibe, pero sobre todo: la temprana confirmación de que siempre al final la muerte gana. Se trata de una verdadera joya, donde la riqueza del cuento no radica tanto en la buena historia que se cuenta, sino en la construcción psicológica del niño/adolescente que la protagoniza.

Historia del Ave Fénix: narrado a manera de anécdota, un anciano cuenta con una precisión cruel la vez que un vendedor de elixires llevó al pueblo un Ave Fénix para mostrar el prodigio ante todos los ciudadanos. Aquí el punto alto del relato se trata de las distintas reacciones populares.

Un hombre feliz: narra de manera brillante la vida de Joaquín Luque, adolescente tortuoso y sensible / adulto desarraigado y culposo. La belleza del cuento no es tanto la historia en sí, sino todos los detalles que van decorando el camino hasta el final. “La vida es complicada, no vale la pena tratar de desenredarla”.

La muerte de Beba: una postal de la desgracia cotidiana de la muerte de la mascota familiar y de todos los mecanismos que se accionan cuando ésto sucede. Aunque no ocurre nada extraordinario en el curso de la historia, ningún lector que haya sobrevivido a su mascota quedará indiferente.

222 patitos: ¿Qué lleva a una madre a confesarle a sus hijos que tuvo un intento frustrado de suicidio? ¿Cómo influirá esa confesión en el vínculo con ellos? Una muestra perfecta de cómo crear tensión en pocas líneas.

Ada: narración de una vida monocromática sin demasiados sobresaltos. Falco interpela al lector sobre hasta qué punto vivimos la vida que deseamos (o podemos), y hasta qué punto lo hacemos a través los ojos de otros, por libros o mandatos familiares.

Las casas en la otra orilla: en casa todos duermen la siesta. Al chico no le dejan tener perro, ni tampoco bajar al río porque puede ser peligroso: por las corrientes y porque también puede encontrarse a un hombre bañándose desnudo y con un perro encantador. Una muestra de la genialidad de Falco donde juega con los peores monstruos de la imaginación lectora.

El perro azul: afuera hiela y está oscuro, ni las coberturas han podido evitar que el frío queme las plantas. Pitufina, la perra familiar, ha pasado la noche afuera y apenas siente movimiento en la cocina pide entrar. En la radio entrevistan a la dueña de una perra que parió cuatro cachorritos, el último de un tinte azul; la mujer dice que la perra no hace diferencia entre sus cachorros, que a pesar del color de la cría todo se desempeña con la normalidad de lo cotidiano. Una postal llena de pequeños detalles deliciosos que cargan de significados a una historia estática.

El hombre de los gatos: cuánto pueden decir de nosotros mismos las mascotas que tuvimos. A través de la historia de tres gatos se retrata el desamparo de un hombre y sus complots contra sí mismo. Relato brillante, que aunque careciente del cuadros dentro de cuadros que tanto disfrutamos del autor, gana en precisión.

El tío vidente: Qué es lo que lleva a una muchacha joven y atractiva a interrogar sobre su destino a un hombre mayor, presuntamente vidente. Qué es lo que lleva a un hombre maduro, parco y entrado en años, a sentirse atraído por una chica joven, bonita e insegura. Y en el medio, unas imágenes sin sentido que empiezan a definirse.

Una clara y genial muestra de la influencia de la narrativa de Stephen King en la pluma de Falco.

Pinar: la joya del libro, y de seguro una de las piezas fundamentales de la narrativa argentina de este siglo.

Convidados por el alta médica de Rume, un grupo de amigos decide pasar unos días en el bosque. Los nervios de Rume son delicados y siempre parecen estar al borde del colapso. Shirley es muy cercana a él, pero eso que parece atracción es en realidad un interés de otro tipo.

Cuento de navidad: en pocas páginas Falco logra con maestría construir en una cena navideña los 100 años de soledad de su familia y General Cabrera se convierte en Macondo. El texto de Gabo, por la utilización del humor y de personajes tan pintorescos como irreales, el lector tiende una línea bien marcada entre lo real y la fantasía. Con el relato de Falco sucede lo contrario. Por el uso de personajes grises y su genial técnica de cuadros dentro de cuadros, el lector firma a ciegas su contrato de lectura sin saber dónde finaliza lo ficticio.

222 Patitos (2014)

Autor: Federico Falco

Editorial: Eterna Cadencia

Género: Cuentos

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