Reseña #693- Como monos ateridos en un árbol enfermo


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Por Pablo Méndez

Hay un lugar donde el género se tensa, un punto de inflexión donde el quiebre no se produce pero señaliza el recorrido hacia otro lugar. La hora de los monos de Federico Falco es el rastro de la escritura dispuesta a blandirse para encontrar un nuevo rumbo. Los cuentos del autor de 00 y 222 patitos nunca se alejaron del realismo más puro, pero en este libro, originalmente publicado por Emecé, y actualmente reeditados por Eterna Cadencia, hay un goteo de extrañeza que los vincula con la tradición fantástica del cuento en la literatura argentina. Lo que resalta es que Falco no deja el tono de sus anteriores libros más allá que de las historias se desprendan situaciones alejadas de la norma. En los cuentos no hay mecanismos dedicados a renombrar el género que los envuelve, sino que existen migajas de un exilio metodológico que son el resultado de una madurez narrativa.

El libro comienza con “Las aventuras de la señora Ema”, una historia de una jubilada que recorre el zoológico próximo a su casa donde la comicidad sucede a una gesta de épica cotidiana. En este primer cuento entra un juego el papel de lo animal que surca todo el eje del libro, de manera manifiesta o como figura de un comportamiento salvaje, se manifiesta la involución de los personajes y las acciones. El detalle no es algo impuesto como simple ornamento o materia de lo circunstancial, es un holograma que amplifica los hechos para llevarlos al paroxismo dramático. En “Ballet” la adaptación de un libro alcanza la cima de lo desopilante, como si lo verosímil fuese una masa moldeable que no perdiera su consistencia a pesar de ser manipulada. Muchos de los cuentos son extensos, como “Los días que duró el incendio” y “El pedigrí de los canarios”; en esa extensión es donde la manufactura de Falco brinda los mejores resultados: los cuentos no parecieran ser escritos de un tirón, su ritmo es manejado con astucia, sin la ansiedad del punto final, como si fuera contándonos una historia mientras va sucediendo en paralelo, dejándose llevar por los antojos de los personajes y por supuesto desconociendo el final.

El estilo directo, árido, sin la prepotencia de figuras literarias abusivas, permite que los cuentos tengan una contundencia y regularidad bien marcada. Mas allá de los gustos particulares sobre temática y forma, es imposible indicar cuáles son los más logrados, es un compendio parejo que demuestra el trabajo en que cada pieza fue ubicada para el sereno rugido de un motor narrativo de alta fidelidad.

La hora de los monos (2017)

Autor: Federico Falco

Editorial: Eterna Cadencia

Género: cuento

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