Reseña #427- Contar la quietud


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Por Yamila Bêgné

La chica del milagro, de Cecilia Fanti (Buenos Aires, 1985) no es solo un escrito autobiográfico que narra una experiencia traumática. Un accidente, un golpe contra el asfalto, treinta y cinco días de internación, cirugía, proceso de recuperación. Aunque si fuera solo eso, y porque el texto está narrado en una primera persona tan reflexiva como deslizante, tan rápida como a la vez puntillosa, aunque si fuera solo eso, entonces, ya sería suficiente para decir que La chica del milagro construye un paréntesis brillante de lenguaje.

Pero La chica del milagro es más cosas. Es más que una primera persona trabajada en todos los detalles, que describe con agudeza percepciones, que además logra la postulación de una vida entera a partir del recorte que dan esos treinta y cinco días de sanatorio. El libro de Cecilia Fanti es también un arco textual que la narradora se da a sí misma para investigar dos problemas muy caros a la literatura: el de la relación entre el cuerpo y el espacio, por un lado, y el de la representación, por el otro.

Así, y a partir de la exposición de una experiencia personal, La chica del milagro investiga, por ejemplo, la relación entre el sujeto y el espacio, entre el cuerpo y el aire que lo rodea. El texto de Fanti recorre el siguiente arco: va de la verticalidad móvil –la chica del milagro camina y cruza una calle– a un segundo de espacialidad ampliada –la chica del milagro vuela en el aire– después a la horizontalidad inmóvil –la misma chica del milagro cae al piso, pasa a una camilla, está acostada en la cama del sanatorio– y vuelve lentamente, de a poco, a la verticalidad, que también vuelve a ser en movimiento: la chica del milagro se hace cuerpo del milagro y camina de nuevo. Lo vertical y lo horizontal, entonces, como ejes centrales en el texto de Fanti; pero sobre todo lo que esas posiciones del cuerpo disparan en la narradora y sus acciones: los recuerdos, las rutinas, la relación con los otros cuerpos, lo que el pensamiento se dice a sí mismo en la quietud.

La chica del milagro es también la puesta en acción de una búsqueda: la de un lenguaje que permita contar un accidente, sí, pero sobre todo de uno que permita contar la inmovilidad. Para esto, Fanti lúcidamente investiga un recurso clave a lo largo de su texto: el de la repetición. La narradora no teme repetir palabras: dolor, cuerpo, grito, por ejemplo. Son palabras que, aunque fácilmente asociables a la narración del trauma, en el ámbito de La chica del milagro relucen como nuevas. La búsqueda de lenguajes suma también el recurso, se podría decir, opuesto a la repetición: el de la incorporación de palabras nuevas. Léxico médico, drogas y medicamentos, los nombres de los médicos y las enfermeras. La búsqueda sigue: la narración se desgrana y, hacia el final, hace lugar a varios poemas, de modo que el cruce de géneros también aparece como respuesta posible a la pregunta de cómo contar el trauma. El movimiento, cuando la narradora debe quedarse quieta, lo hace el lenguaje.

Por último, un gesto más. La chica del milagro sabe moverse entre la referencia a la materialidad concreta del cuerpo (el golpe, el dolor, el movimiento, la imposibilidad del movimiento; las piernas, la nuca, la cadera, la desnudez clínica) y el suave hundimiento en pasajes donde la mente, y la percepción, le ganan al sufrimiento del cuerpo. Son momentos extremadamente sutiles y, a la vez, extremadamente efectivos: el vuelo que da el cuerpo en el aire antes de pegar contra el piso, un instante que se narra con la profundidad de una década; los sueños de la morfina, que desdibujan la realidad, que la ablandan, que la hacen de plastilina. Con este certero movimiento entre lo concreto y lo desdibujado, entre la materia y la percepción, La chica del milagro termina de encontrar su propio, destellante, modo de narrar una experiencia límite: la construcción textual en capas, en dimensiones, en estratos de profundidad que entran y salen del cuerpo, que van de la materia al lenguaje y de nuevo a lo concreto, en un rulo continuo. 

La chica del milagro (2017)

Autora: Cecilia Fanti

Editorial: Rosa Iceberg

Género: novela

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