Reseña #611- Recortes flotantes


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Por Coni Valente

Lo primero que me llama la atención de este poemario de Carlos Flores es su título. Leyendo, página tras página, pensaba que sería mas adecuado “A orillas del agua” pero luego entendí: justamente el agua suele hace que la luz se refleje de un modo especial dependiendo del lugar en el que nos paremos a ver su reflejo.  Esos paisajes son los que el autor nos acerca, donde visualizamos esos bordes.

Carlos Flores es correntino y cada uno de sus versos hace referencia a su hábitat natural, o al menos así parece. Lo recrea con palabras bellas, lo engrandece con metáforas y así deja entrever el amor que siente por su lugar de origen. Claro que también nos invita a sentirlo junto a él, a vibrarlo.

La métrica de cada pieza es distinta y por eso sorprende. Nos hace rememorar, extrañar, reír, llorar, emocionarnos y hasta pegar saltos. Dicen que el agua limpia, enjuaga las penas, arrastra lo malo y vuelve luz lo oscuro. Me doy cuenta que posiblemente sin la luz no habría agua y entonces siento que el dúo es indivisible, que ese río, ese mar, esa lluvia o esas lágrimas sin ese sol, ese resplandor o ese velador no serían nada, nada las recortaría, las volvería más dramáticas o más destellantes. Flores consigue llevarnos a su lugar y la mente se nos queda ahí, justo desde donde él escribe.

La luz también es reflejo, es proyección. Y estos conceptos también están presentes. El agua también es transparencia y corriente. A veces la luz y el agua se retraen, se escabullen, se atrincheran, se acumulan. También se agotan. Todas esas acciones convertidas en sensaciones aparecen en estos poemas.

La naturaleza es salvaje y el autor aquí también lo es con sus palabras. Escribe sin tapujos y al mismo tiempo con delicadeza. Es arrebatado y sutil y eso también es una orilla, un borde, un costado.      

No siento que esta compilación sea una sucesión de acontecimientos, pero sí es un pilón de recortes de momentos contenidos en el mismo hábitat. Y tal vez la forma de selección haya sido crear un cristal luminoso por el que el autor ha pasado las palabras para volverlas luz.

Estos poemas apuntan hacia el margen, muestran los ribetes, se detienen en algunas aristas, caminan por los contornos, están todos atravesados por el agua y decantan en el límite. Son luz, que a veces también es fuego. Las llamas mismas que provoca escribir-se.   

Orillas de la luz (2016)

Autor: Carlos Flores

Editorial: Viajera

Género: poesía

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