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Reseña #142- Superpoderes cotidianos

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Por Verónica Pérez Arango

Superpoderes (El Ojo del Mármol, 2015) se abre con el poema “Formación”, que cuenta la gestación de un bebé en la semana 24. Ahí mismo un lector apresurado podría pensar que el segundo libro de Florencia Fragasso hablará sobre la maternidad. Pero la poesía muestra siempre la otra cara de las cosas y, entonces, a esa primera lectura sobre un bebé al que le está creciendo la lengua, podríamos sumarle la preocupación de la autora por la construcción de una voz propia, alejada de las “bocas ajenas”.

Los versos en Superpoderes están agrupados alrededor del espacio de la casa. Adentro y afuera de ella, los recorridos de la voz que habla, marcan, implícita o explícitamente, ese lugar al que se desea llegar pero del que también, a veces, se quiere huir. Porque al contrario de lo que a menudo asociamos a “la casa”, conocida y visitada innumerables veces por la literatura, ese topos no representa acá -solamente- la seguridad y el reparo, sino más bien su lado B, o sea: el tambaleo de la vida doméstica y la familia.  Fragasso teje con minucia un yo poético que desenmascara la bruma del hogar y la insuficiencia lingüística para hablar de la experiencia en el mundo cotidiano, como si la llamada “realidad” efectivamente superara la imaginación. Hay palabras en este poemario que no se encuentran; un léxico que no está, no existe, es insuficiente. Es decir, sabemos que hay vida adentro de la casa, pero su correlato verbal está incompleto. Por eso, en Superpoderes no todas las partes del hogar tienen nombre; y cuando lo tienen, no hay posibilidad de conocer su significado (“Sala de estar”). El yo lírico reflexiona acerca de esto, reconociendo que estamos ante un problema de pasajes: de la experiencia del cuerpo a la escritura (“Ruido blanco”); de un idioma a otro (“Otoño”); o de una parte de la boca a otra (papilas gustativas–lengua–paladar-garganta), para construir el anhelado “tono propio” (“Formación”). Como si en el medio, en el tránsito, algo se fugara para siempre. En ese fuga asombrosa aparece la poesía.

Los poemas de Superpoderes hablan de la incomodidad de estar en ese mundo que, aunque mullido y plácido por momentos, la mayoría de las veces está poblado de peligros. No se comprende su funcionamiento y  el riesgo que podemos sentir ante el caos cotidiano, nos acerca a la sombra de lo sobrenatural (esa sombra mutante de un poema de Alicia Genovese que se desliza sigilosa en el último poema del libro).

Florencia Fragasso así deja titilando cuestiones sobre cómo lidiar con la vida convencional, cómo batallar con los fantasmas del recuerdo y la vigilia desmesurada que todo lo arrasa, cómo no desesperar frente a la tranquilidad de los otros y cómo convivir con eso anodino que cada mañana puja desde el momento que suena el despertador y nos levantamos para hacer, hacer, hacer, hasta que cerramos los ojos y nos entregamos, otra vez, al descanso nocturno. En definitiva, la poeta escribe acá: ¿cómo hacer con el monstruo del “día a día”?

Sobreponiéndose a los embates de la maternidad y los accidentes domésticos, las obligaciones del cuidado de los seres queridos y la casa que los alberga y también espanta, la escritura sale victoriosa en ese “tire y afloje” donde el tiempo se diluye cada vez más rápido y lo fagocita todo. Parece inverosímil que hoy tengamos “un momento para escribir”, porque una sumatoria de contratiempos hace todo lo que está a su alcance para que nos rindamos fácilmente. Al dar cuenta de la dificultad es que se escribe: la poesía nace en los poemas de Superpoderes ahí donde existe la sensación de impotencia, de que no hay terreno fértil o valioso, en el lugar incómodo del apuro, la desesperación, del no saber bien por qué ni dónde estamos, casi descolocada y un poco del otro lado: Florencia-dada-vuelta-escribe. Es con la escritura que ella no se deja vencer y se ancla a la palabra poética para poder abrir sus alas, contra todos y a prueba de lo que venga. Con y sin “cuarto propio”, nada va a detenerla, escribiendo en cualquier lado y “a pesar de”, así: Se me enganchan las lanas del pulover / en los clavos de las cerraduras / Esto / de andar corriendo / escribir a gachas / en los bordes del día / los chicos chicos, la plata justa / lo voy a extrañar / con un café en la mano que se tome de a sorbos / me inventaré rituales me sentaré a escribir.

Superpoderes (2015)

Autora: Florencia Fragasso

Editorial: El Ojo de Mármol

Género: poesía

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