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Reseña Fantasma- Escenas de la vida marginal

los mataperros

Por León Tripiana  

Los mataperros (2015) explora la historia de vida de los hermanos Gómez (Marcos, Miguel y “El Verdura”), quienes pasan por una serie de desventuras e injusticias que concluyen en que el trío de niños (más dos amigos) terminen baleados por la policía, a costa de la violencia marginal y el dinero fácil . 

A través de la narración en tercera persona, la novela atrapa desde lo sensible y desde lo real. La historia está montada desde la ficción, la construcción de los personajes se realiza a partir de sus deseos de crecer, de construirse y pertenecer al mundo material. Se suman las casi nulas posibilidades de conseguir un buen salario sin haber terminado los estudios, y la droga que emerge por todos lados como dinero fácil trayendo consigo violencia y más exclusión. Lo cual, desgraciadamente, y como punto más fuerte de la obra, es fácilmente comparable con escenarios de la sociedad actual. 

Frías crea una novela ágil y vibrante que logra capturar al lector en todo momento. Desde los primeros párrafos se retrata la violencia y la delincuencia a través de una narración asombrosamente sencilla, con párrafos cortos, palabras simples, y una enorme calidad literaria. La novela con “tinta que denuncia” de la mano de la ficción, expone sin siquiera realizar una descripción varias problemáticas de las sociedades contemporáneas. Es destacable, además, cómo el autor no proporciona al lector un posicionamiento ideológico sobre los acontecimientos, sin embargo, a través de hechos presenta argumentos sólidos sobre una postura social. 

La historia se compone a partir de construir los “por qué” de una trágica y violenta escena que deja una matanza de niños, justamente, valga la paradoja, en el día del niño. Lejos de un tono al estilo Disney, los protagonistas, víctimas de haber nacido en condiciones de pobreza, y con diferentes intentos en vano de construirse un futuro, terminan influenciados por situaciones externas, y se transforman en delincuentes. La novela no justifica los por demás horrorosos actos violentos que realizan los jóvenes, ni tampoco cae en comparaciones lineales (pobreza=violencia). En cambio, Frías visibiliza a través de la literatura una realidad que es necesario abordar, problematizar y por sobre todo conocer. 

Quizás en ocasiones las representaciones de la realidad violenta son narradas de una forma muy cruda y exagerada, lo que produce sensaciones de asco e indignación en el lector, a modo de ejemplo la matanza de un caniche: Manchando de rojo lo que estuviera a su alrededor, Joaquín mostraba en la palma de la mano el pedacito rosado de carne, y la visión de la sangre lo excitó para no detenerse. Mirando a los otros, que solo alcanzaron a verlo hacer, anunció el cambio de planes. Se agachó junto al cachorro, lo tomó de la cabeza y, cortando toscamente, inexperto carnicero, comunicó a sus compañeros que esa noche dejaría la cabeza del chillón en la puerta de la casa de sus dueños. (p. 132)

En síntesis, Los Mataperros es una novela corta, de fácil lectura, que permite realizar distintos abordajes e interpretaciones. En el transitar de la trama las emociones cambian a un ritmo vibrante capítulo a capítulo, inconscientemente el lector siente y sufre las desdichas de los personajes, en ocasiones los desprecia por sus actos, o, simplemente “desea” en el más humano de los sentidos que los protagonistas eviten su invariable violento, trágico y marginal final. Cual serie taquillera, se presta para una lectura viciosa, para hacerla “de un tirón”, disfrutable en toda circunstancia. Surge así imperiosamente la recomendación e invitación a su lectura.

Por Ana Vizcaíno

¿Leerías una historia sabiendo desde el inicio que sus protagonistas van a morir? Este panorama presenta Alejandro Frías con su producción de título llamativo, tan cruda como real, Los mataperros.

El narrador omnisciente de la historia comienza por el final, señalando que en vano es pretender que a gente como el Verdura, el Rosita y el Negro les depara algo mejor que encontrar su último suspiro en una balacera durante el Día del Niño. De este modo nos embarcamos a continuación en una historia en que abundan los insultos, las drogas y las armas para entender por qué el destino de aquellos jóvenes ya está escrito.

A lo largo del libro se dan a conocer dos relatos. Por un lado se narra, de manera retrospectiva, un recorrido de las vidas de nuestros personajes junto con las de sus amigos y familiares como habitantes de un barrio carenciado de Argentina. Con una organización en capítulos es explicado el rol de cada uno dentro de aquel universo de excluidos y cómo sus identidades han sido construidas por la violencia, la pobreza, el narcotráfico, la infelicidad y la muerte. Desde estos precedentes comenzaremos nosotros mismos a ver con menos sorpresa el fallecimiento de los adolescentes, condenados hacía ya tiempo por el sistema.

En segunda instancia, en situaciones donde se derrama sangre, se nos muestra (de una manera sumamente realista) cómo los personajes son retratados en el discurso de los medios de comunicación. Sus acciones son utilizadas para debates políticos entre la Derecha y la Izquierda que, en vez de referirse a ellos como personas que transitan la vida con las oportunidades que tienen, los ven como un “mal social” o unos “determinados revolucionarios contra el capitalismo”. Es en estos momentos que la narración simple pasa a ser formal, demostrando cómo desde lo mediático se usan palabras complejas que los protagonistas, por su naturaleza humilde, no entenderían.

En líneas generales el libro es muy bueno pero sin embargo le haría dos críticas. En primer lugar Alejandro Frías tiene un estilo con el cual trata de describir todo, venga al caso o no. Con acciones, adjetivos, ejemplos y cualquier recurso que le sea útil. De modo que a veces las frases son muy largas, con muchas comas y te hacen perder el hilo de lo que está sucediendo (por lo que tenés que recomenzar el párrafo obviando lo que no aporte al momento decisivo).

En segundo lugar pareciera ser que el autor, en su intento de reproducir lo máximo posible cómo es la vida de los marginados, quizás exageró con la cantidad de tragedias incluidas en el libro. Puede ser entonces que los personajes sigan demasiado el estereotipo de ser “pibes pobres” y, al pasar por lo que pareciera ser todo lo malo que te podría llegar a pasar en esta tierra, se pierde la faceta realista de la historia (se la siente más estereotipada).

Para concluir, recomiendo Los mataperros. Es una producción que tiene personajes que parecen simples pero son complejos, que te generan odio pero a la vez pena y por eso puede ser interpretada por los lectores de diversa manera. Provocando muchísimos sentimientos encontrados y desafiando los valores de quien pasa las páginas, esta novela te mantiene enganchado hasta el final (uno que curiosamente ya conocés desde el principio).

Los mataperros (2015)

Autor: Alejandro Frías

Editorial: Corprens Editora

Género: novela

Complemento circunstancial musical:

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