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Reseña #653- Lo plural al nombrarse

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Por Celeste Scalise

Vivir en la realidad dada, total, en el así que se da bien y mal, abrazada contradicción. Saber la realidad, el interior propio, la espera (escondite de los dioses), el pasado férreo, historia que vendrá. Deber con la realidad, de fuego, jaula transparente, y la fe en que se funda ese deber. Hacer la realidad en tanto verbo, viajar, aprender, acordar en el presente, esperar, otra vez, del “tremendo oleaje”; el pasado, y dar-se, moverse, “cargar las manos de imágenes”. Continuar.

Vivir, saber, saber, hacer. Son las palabras que subdividen Máquinas de enseñanza (2016), el poemario de Paz Garberoglio, el cual recibió la segunda mención en el Concurso Régimen de Fomento a la Producción Literaria del Fondo Nacional de las Artes. También publicó Museo (2009), La ruta del bien (2009) y Lo cómodo de vivir (2010). Además, formó parte de las antologías Literatura y maternidad (2012), ¿Qué hubiera dicho Safo? (2016) y El vendedor de frutas, la casa y el barco (2016).

En este poemario, Paz nombra lo plural al nombrarse, en un mundo discontinuo que irrumpe divino y profano en un presente absoluto que tropieza constante con lo que ha sido y descansa cómodo en los interrogantes. Poesía para un estar en la tierra, en el amor, en el horizonte, en la lucha, en la supervivencia. Poesía como filosofía del ser, que es palabra. Y si de palabras se trata, ella misma se canta “Fe ciega me llamaría de no llamarme paz”.

Un libro donde las palabras vuelan, se desparraman y se juntan, mínimas y profundas como atrapadas por una ráfaga que las enmarcó en el verso, y lo último que escuchó decir fue que: “También el viento unirá las cosas que el viento separó”.

Máquinas de enseñaron (2016)
Autora: Paz Garberolio
Editorial: El Ojo del Mármol
Género: poesía

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