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Reseña #413- Lo que ha de ser

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Por Analía Pinto

La doble voz, de Alicia Genovese, fue originalmente publicado en 1998. Entonces, el libro fue, según su propia autora, ni “abiertamente debatido, ni denostado” y adjudica lo último a la “apoyatura teórica que el libro puso a jugar como su estrategia defensiva, como su treta del débil”. Es de esperar que en esta reedición (Eduvim, 2015) el libro sí sea ampliamente debatido, en tanto aporta una lectura muy interesante sobre la ya gastada, manida y tediosa cuestión de si existe una “literatura femenina”.

La doble voz viene a decirnos, tanto en 1998 como en 2015, que sí, que tal cosa existe y que no es ni una literatura “menor” ni “marginal” ni menos rica, densa, compleja y trabajada que la de un sujeto hombre. Viene a decirnos también que las poetas analizadas, en el necesario recorte temporal que hace Genovese (1983-1993), encontraron un lugar de enunciación que les permitió no sólo llevar en alto la antorcha de las poetas de las generaciones anteriores sino además abrir un resquicio, una hendija por la que lo femenino se cuela, subrepticio, fugaz, casi imperceptible. Esa es la “segunda voz” que Genovese encuentra en las cinco poetas analizadas, hoy todas consagradas: Irene Gruss, Tamara Kamenszain, Diana Bellessi, María del Carmen Colombo y Mirta Rosenberg. Mediante análisis certeros de los textos publicados en el período citado y con la necesaria apoyatura teórica (sin apabullar ni aburrir con excesiva jerga de la crítica literaria), Genovese da cuenta de las distintas inflexiones que toma esta “segunda voz” en cada una de las poetas.

Antes de zambullirse en el análisis, Genovese realiza una necesaria puesta en tema definiendo conceptos que campearán a lo largo del libro como sujeto de enunciación, espacio intertextual y definiendo, desde luego, qué se entiende por primera y segunda voz. Luego, la necesaria cronología y genealogía, en tanto estamos hablando de poetas de los ochenta y principios de los noventa. Genealogía de la que no podían estar ausentes ni Alfonsina Storni ni Alejandra Pizarnik, desde luego. Recién entonces dedica un capítulo para cada poeta analizada, en el que además del análisis con abundantes citas de los poemas en los que se manifiesta la segunda voz, al final presenta una breve antología para que el lector pueda seguir deleitándose con las poetas de su preferencia.

Como dice al inicio, este libro nació de un dato: “la emergencia, a partir de la década del ochenta, de textos producidos por poetas mujeres”. No es, como podría pensarse, que antes de ese momento no los hubiera (que de hecho los había y en abundancia) sino de que aquellas poetas aún persistían en la efusión lírica o sentimental/confesional, que las poetas faro Storni y Pizarnik ya habían instalado como los únicos lugares de enunciación posibles para la mujer que quisiera escribir poesía. Las poetas de los ochenta, como bien señala Genovese, desafían abiertamente esos lugares y se alejan de esas sendas tan transitadas, incluso en la actualidad.

Así, “los nuevos textos hablan con una voz encubierta, una voz en sordina, una doble voz”, una segunda voz que es un “excedente” y que toma derroteros muy disímiles: en Gruss es la intertextualidad con mundos masculinos como los de la novela policial y de aventuras; en Kamenszain, las actividades domésticas se asimilan y equiparan con la escritura; en Colombo se parodia y refuncionaliza el discurso del tango y la gauchesca; en Bellessi hay intertextualidad con la literatura china y con los discursos patriarcales fuertemente normativos acerca de la sexualidad; finalmente, en Rosenberg la intertextualidad se da con otras escritoras, especialmente anglosajonas, con sinos trágicos o sumamente desenfadadas para su época.

En la parte final, luego de las conclusiones, Genovese recorre sucintamente obras de otras poetas del período en las que también podrían hallarse huellas u otras manifestaciones de esta segunda voz que puede tomar diferentes visos, pero que apuntan siempre hacia el desafío de lo establecido y de lo que se supone que ha de ser el discurso de una mujer.

La doble voz (2015)

Autora: Alicia Genovese

Editorial: Eduvim

Género: ensayo

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