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Reseña #380- La humanidad tras las fronteras

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Por Coni Valente

El ciudadano es la primera novela de Florencia Ghio. Y su título no podría ser más literal. Pero al desandar sus páginas aparecen con claridad los ribetes que la autora quiere traer a la discusión. Lo primero que pienso es: esta es una historia política. Si bien la trama se desarrolla en un momento sociopolítico en particular no es solo eso. Por supuesto, es también una historia que, si bien, enfoca claramente sobre los abusos de poder por parte del Estado como institución y los engaños en los que entran los desesperados por un maldito documento, no olvida el costado humano de los personajes.

La novela nos presenta como actor principal a Franklin, un joven peruano decidido a iniciar en Buenos Aires una vida  que le permita no sólo ayudar a su familia, también cumplir su sueño de ser poeta. Pero en el camino queda enredado en la Justicia argentina, pegado a las desigualdades en el trato, a las iniquidades y a la paradójica injusticia de la legalidad diferenciada.

En la línea de tiempo de esta novela también se cuenta el desarraigo, la otra cara de la moneda de las migraciones. Y si bien el relato troncal es aquel que nos habla de las peripecias legales, el trasfondo, es la historia de amor de Franklin, que corre en paralelo y sirve de sostén emocional a todo el sufrimiento.

El detalle con el que Ghio describe los momentos hace de El ciudadano un libro realista, dotado de verosimilitud pero despojado de frialdad, aun cuando se trate de evidenciar el lado oscuro de las cuestiones legales asociadas, aun cuando se brinde información dura y se intente despejar huecos del sistema.

Dividido en cuatro partes sin título específico y dedicado a los que Florencia llama “nadies”, El ciudadano está escrito de forma lineal, cronológica, no tiene dobleces ni juegos argumentales intrincados. Es contundente y claro, sin rebusques. El mensaje es inequívoco, no deja lugar a dudas.

Al comenzar el libro, Florencia cita un significativo texto de Eduardo Galeano que resume de forma clara la dirección que persigue la vida de Franklin, lo que luego veremos hecho carne en lo que nos cuenta “Los nadies, los hijos de nadie, los dueños de la nada”.

Aunque la autora pareciera que prioriza contarnos la fragilidad institucional con la que convivimos en cuanto al sistema migratorio, yo me quedo con el otro costado, con las consecuencias humanas que ese agujero negro provoca en seres humanos, en estos personajes, con la alteración de la vida en el día a día, con la afectación que les provoca en la vida cotidiana.

Más allá de fronteras y nacionalidades, detrás de los papeles, hay personas con carne, piel, uñas, huesos, corazón y cerebro. Individualidades que forman parte de un colectivo que quienes somos “ciudadanos” por naturaleza solemos señalar castigando, marcando la diferencia, empujándolos a la marginalidad. Esta novela nos incita a pensar en ello, en lo que hacemos o no hacemos, en lo que vemos o no vemos.

La ley, ese marco que nos envuelve, que nos restringe, que nos “protege”, que nos dice qué y cómo hacerlo, que nos “encauza”, nos ampara, nos castiga. Esa ley marca la línea, la raya, indica “lo correcto” pero no para todos, solo para algunos y de un plumazo nos transforma en rehenes, no solo a un peruano venido de Trujillo, como en este caso, a cualquiera.

La narrativa del libro es impecable y la construcción no tiene grietas. Pero más allá de tecnicismos, el foco lo pondría en la crudeza del contenido: El ciudadano”te parte el corazón pero a la vez te indigna, te hace llorar pero al mismo tiempo te enfurece. Y esas emociones que te provoca no son más que reacciones asociadas a la impotencia. ¿Qué hacer? ¿Qué podemos hacer? Nada. Seguir viviendo.

El ciudadano (2016)

Autora: Florencia L. Ghio

Editorial: Ediciones del Dragón

Género: novela

 

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