Reseña #129- Fantasía y realidad a bordo 4


 

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Por Janice Winkler

Al rescate del Eurídice, de Eduardo González (ediciones abran cancha, 2015). Este libro llega a mis manos, lo leo y lo imagino como candidato para un taller de lectura para chicos de once, doce años. Dibujaría una fragata de tres mástiles, como la Maragata —una de las protagonistas en esta historia—, y escribiría/describiría sus partes, aunque primero tendría que estudiarlas. A partir de ahí, del escenario de mar y piratas que nos propone Francisco, abuelo y capitán, empezaría la lectura.

La silla de ruedas y la tristeza de haber perdido a su amada esposa en el naufragio del crucero Costa Concordia no limitan la imaginación de Francisco, y su imaginación lo mantiene a flote. Por momentos, el capitán de la Maragata toma la posta y enfrenta las inclemencias del tiempo, el viento, el descontrol de la marea ¡y hasta el ataque de piratas! Son escenas de fantasía que se cuelan en la realidad a la manera de los sueños: no hay nada que anuncie que esa aventura no está sucediendo. La realidad y la fantasía, entonces, intercambian posiciones y llevan adelante la historia. Pero, como cuando el despertador o la exaltación nos despiertan del sueño más loco, Liliana, escéptica y preocupada por su padre, saca a Francisco de la fantasía y lo atiende, lo llama a acercarse a la mesa para comer. “Parecés un chico”, le dice, y cosas así.

Pienso en mis alumnos de séptimo. En la vez que vimos la película Laberinto y cuando llegó el final y aparecieron todos los monstruitos en la habitación de Jennifer Connelly, se quejaron de que fantasía y realidad no se podían mezclar. Ellos, tan acostumbrados, tan expuestos a los medios de comunicación, tan atentos a los problemas de nuestra sociedad, no aceptaban esa vuelta de tuerca que abre el final justo cuando todo había parecido un sueño; justo cuando se suponía que la fantasía se había explicado.

Eso le pasa a Liliana, está tan preocupada por su padre que no ve lo bien que a él le hace convertirse de a ratos en el valiente capitán de la fragata. Un día, una amiga le pide el favor de cuidar por unas horas a su hijo Matías, un chico que no se comunica con nadie, ni acepta comer, salvo cuando está con sus padres. Francisco lo recibe con mucha alegría y lo incorpora a su juego, a su cable a tierra, compañía que se vuelve cotidiana. Las visitas de Matías, el nuevo timonel de la Maragata, despiertan en Francisco más ganas de disfrutar, y la imaginación de Francisco impulsa a Matías a hacer algunos cambios, pequeños pero contundentes. Son un equipo, al que más tarde se suma Guillermo, traumatólogo de Francisco en el departamento y médico oficial de la nave en el mar. Los tres, capitán, médico y timonel, luchan juntos para rescatar al Eurídice y, sin darse cuenta, ser un poquito más felices.

La historia es completamente atravesada, no sólo por el vocabulario y la mitología del mar, sino también por la figura de Pablo Neruda que, con sus poemas, muestra como una foto el amor y el recuerdo de Francisco por su amada y hermosa Elvira.

Poesía, mitología, juego y amistad son las claves de esta aventura literaria para lectores tan chicos como yo y tan adultos como un niño de once, doce años.

Al rescate del Eurídice (2015)

Autor: Eduardo González

Editorial: Abran Cancha

Género: infantil/juvenil


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