Reseña #506- Piano piano o un poema por día


18472607_10213292324730618_1511377505_o (1)

Por Josefina Fonseca

“Invento cosas para arremangar el tiempo./ Otra vez el paquete trajo 22 bizcochitos y medio”, dice Rubén Guerrero en Ahora que estamos en verano (Zindo & Gafuri, 2016), un poemario que teje hilos de tensión que sostienen los días. Como una casa construida sobre cimientos de pólvora, los poemas generan un cotidiano siempre a punto de estallar; una cuenta regresiva inversa, en la que lo único que parece sobrar es el tiempo.

El trabajo dignifica, decimos, pero quizás sea más honesto decir que el trabajo ocupa. Porque cuando el tiempo sobra, pierde el velo todo aquello que podíamos no mirar. “Un poema por día/ uno solo/ o/ piano piano./ Antes de escribir/ mirar el horóscopo”, reza el mantra que se repite, como un estribillo, a lo largo del libro. Matar el desgano, inventar una salida que justifique los días. ¿Ante quién? En Ahora que estamos en verano pareciera que ante ella, un eco que resuena cada vez más lejano y que será a veces la madre, a veces la compañera. “Ella siempre cae parada,/ no conoce la derrota” y a él, últimamente, las cosas no le salen bien, y es en ese desfasaje donde nace un extrañamiento con el mundo, una distancia desde la cual es posible ver.

Es un bondi

es una situación inicial

después las ventanillas dirán

si duele, si vuela algo

quizá una ropa no es suficiente y tampoco

mirar como un otro mira

y hasta ahí se llega

después

siempre

me bajo

pongo un pie en el estribo

el otro pie

en el aire

y me bajo

como si bajara a alguien más

“El problema/ es que al mundo/ no le pasa nada/ conmigo”, dice el autor, en lo que podría ser más bien una transferencia: ¿le pasa algo a él con el mundo? “Para mí, primero viene la melancolía/ y después el resto”, dice. Y está ahí la clave. Todo lo que lo rodea pareciera mostrarle, en lo que hay, lo que falta. “Hay cosas que son así y listo”: ausencias que, sin nombrarse, tensan las presencias. “Siempre quise hacer otras cosas/ pero cuando las papas queman/ el paladar se achica”, reconoce. No pudo ser el músico de la voz que todos amamos, tampoco el jugador de fútbol que aseguraría su futuro. Lo que tiene es lo que está: días que se suceden en una repetición difícil de modificar. “Dormido”, acusa ella. “No puedo/ ser de otra manera”, se excusa él, “pero también es cierto que estoy/ un poco más débil/ que antes”. Debilidad poderosa de poemas que registran lo doméstico con la belleza de la melancolía y arrojan cierto de estado de conciencia. Un cotidiano erosionado en las pequeñas repeticiones que, de momento, parece tener una única salida posible: seguir escuchando el piano del vecino, o escribir un poema por día.

Ahora que estamos en verano (2017)

Autor: Rubén Guerrero

Editorial: Zindo & Gafuri

Género: poesía

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *