Reseña #292- Relato de un encierro


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Por Coni Valente

Nicolás Cerruti recuerda en la contratapa del libro que Lacan decía que el amor es una forma de suicidio y no pude sacarlo de mi mente al leer A la sombra de Beatriz.

La autora es médica psiquiatra, psicoanalista, esta no es su primera obra (La verdad sobre el Adagio de Albinoni– 2004 y El alma que canta: un folletín judío y porteño– 2011) y es cantante. Sí, canta. Lo remarco porque para mi cantar es “querer decir” y de eso se trata esta historia.

Silvia nos habla de Beatriz, una joven psiquiatra que trabaja en un manicomio. Se esfuerza en cada palabra por dejarnos bien claro el tipo de persona que es: una íntegra, que defiende los valores universales de la justicia y la equidad y a quien le apasiona profundamente la tarea que lleva adelante. Una vez que la autora logra enseñarnos completamente quien es nuestra protagonista, la hace desaparecer del relato. Me refiero a que en medio de la historia se inserta una noticia policial: la misteriosa desaparición de Beatriz. Este acontecimiento es el punto de inicio de la verdadera trama y desde allí Horowitz hace crecer el suspenso logrando en los lectores las más variadas elucubraciones. Escribir de ese modo alimenta la tensión de la novela y nos deja atrapados, como en la mayoría de las formas de locuras, a las que también Silvia hace referencia en el contenido de A la sombra de Beatriz.

Su forma de hablar, las cosas que dice, como afronta los momentos difíciles, sus ojos, las palabras que usa, lo que escribe, sus recuerdos. Esas escenas son las que definen a Beatriz. Y creo yo, a cualquiera de nosotros, también. No le pone cara, pero al leer cómo habla de ella es como si estuviéramos viéndola y si bien todos podríamos imaginar su aspecto de formas distintas, nadie dudaría en cuanto a su carácter y personalidad.

Pero no se trata solo de Beatriz. En esa guardia que comparte con otros esta el circulo de contención de la historia. Los bordes que los encierran, que los atan al relato y que también nos aferra a nosotros, quienes leemos.

A la sombra de Beatriz es la historia de un encierro manchada de incertidumbre, de desconcierto. Y si bien en el relato hay un punto de inflexión- antes y después de la misteriosa ausencia de la protagonista- ella sigue presente hasta el final en forma de pistas, de evocaciones y ahí se ve como la autora entremezcla con maestría no solo los tiempos de la historia sino también los subgéneros. ¿Es una novela? Si, es una, pero ¿es policial o es un drama? Las dos cosas.

Horowitz, en la primera parte del libro delinea contundentemente a los actores y luego les empieza a dar vuelo pero siempre metidos en un mismo contexto, que más allá de las cuatro paredes de un psiquiátrico es más bien el mundillo marginal en el que se hallan obligados a convivir. Los trabajadores de la salud mental también son personas a las que les pasan cosas pero en definitiva el conocimiento teórico y práctico que tienen de las retorcidas experiencias a las que son sometidos, hace que sus realidades se vean teñidas con toda esa marea que arrastran de su labor diaria.

Los capítulos son cortos y la tensión es creciente y más allá de la línea que Silvia construye en cuanto al hecho que quiebra la historia, está el gran marco en el que los acontecimientos se precipitan. Esa nube espesa que representa un manicomio, en la que por supuesto no solo se incluye la sensibilidad necesariamente asociada al trabajo sobre la salud mental sino también al dato más duro que representa que, aun un nosocomio de tales características, es también un sitio en donde podemos visualizar con claridad las miserias humanas inscriptas al poder.

Silvia, con este libro, me hace pensar en la posibilidad de que el muro que separa la cordura de la locura no esté tan claro y entonces la simbiótico es también un proceso presente entre tantos otros que se desarrollan en “A la sombra de Beatriz”. La historia no es solo interesante para un público psicoanalizado sino diría que incluso lo es más para aquellos que estamos completamente afuera de él, porque los días relatados por Horowitz nos empiezan a sacar de algunas sospechas acerca de la vida dentro de un hospicio, pero nos implanta otras incógnitas que la autora sostiene hasta el final.

Silvia Horowitz nos canta con esta novela de una forma desesperada, pero lo hace controladamente. Se nota que sabe de lo que habla y la construcción in crescendo que va desde Beatriz mujer hasta el recuerdo de su fantasma nos pone en jaque llegando al desenlace, pero en medio nos hace pasear por instancias de intriga inusitadas.

A la sombra de Beatriz representa muchas sensaciones herméticamente edificadas en un momento y un lugar. Si bien el relato se rompe y desencadena sucesos inesperados, nunca se aleja del todo de una línea de narración muy bien trazada por Silvia que empuja para adentro cuando sentimos la necesidad de salir a respirar aire afuera.    

A la sombra de Beatriz (2016)

Autora: Silvia Horowitz

Editorial: Letra Viva

Género: novela

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