Reseña #501- La educación sentimental de un hombre


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Por Fernando S. Torres

I

Nacido en Oslo en el año 1968, el noruego Karl Ove Knausgård supo conquistar a miles de lectores de gran parte del mundo con su obra de seis tomos y más de tres mil quinientos páginas, denominada “Mi lucha”.

Hasta el momento se tradujeron al español cuatro de las seis novelas y sus títulos son La muerte del padre, Un hombre enamorado, La isla de la infancia y Bailando en la oscuridad. El quinto libro estará disponible en Argentina a partir de junio de 2017, bajo el nombre Tiene que llover.

Las traducciones de los libros estuvieron a cargo de Kirsti Baggethun y de Asunción Lorenzo, para editorial Anagrama, que comenzó a editar estos libros a partir de 2012.                                                              

II


Dos polémicas atravesaron a la saga de Knausgård.

La primera, tuvo que ver con el nombre “Mi lucha”, el mismo título que utilizó Hitler para escribir Mein Kampf. Si no se cuenta con ninguna información previa, encontrarse con este título puede resultar tan incómodo como ofensivo. Pero vale decir que aún hasta al lector menos entrenado le bastarían unas pocas líneas para darse cuenta de que el registro utilizado por el noruego nada tiene que ver con el libro nazi.

La segunda polémica en la que se vio envuelta esta obra tiene que ver con la exposición de la vida privada de las personas que aparecen en cada uno de los libros.

No había persona en Noruega que no haya hablado y mucho menos sabido de lo que escribió Karl Ove Knausgård.

La lectura en términos realistas tal vez haya sido el principal motivo para convertir a este escritor en un bestseller. Fue el mismo Knausgård el que dio a conocer esta clave: todo lo narrado en cada uno de sus libros ha sucedido en la vida real (lo que no quiere decir que no haya sido escrito literariamente).

III

Un hombre enamorado comienza el 29 de julio de 2008. El personaje principal de la novela, el “Karl Ove” de la ficción junto a su mujer Linda y sus tres hijos, acaba de alquilar un auto para ir a pasar una semana de vacaciones en la casa de una pareja amiga (estos sin hijos). No resultó como todos hubieran querido. Para alivio de los anfitriones, lo que iba a durar una semana sólo fueron tres días:

Las personas que no tienen hijos, por muy inteligentes que sean, no suelen tener idea de lo que va el tema, al menos eso era lo que me ocurría a mí antes de tener a los míos. En esa vida interrumpimos nosotros con pañales, toallitas húmedas, con John que gatea por todas las partes, Heidi y Vanja, que se pelean y gritan, ríen y lloran, nunca comen en la mesa, nunca hacen lo que les decimos que hagan, al menos cuando estamos con más gente y es cuando más deseamos que se porten bien, porque lo notan, claro, cuanto más nos importa, más indómitos se vuelven. Y aunque la casa era grande y espaciosa, no lo era tanto como para que las niñas se volviesen invisibles en ella. Erik hacía como si no temiera por ningún objeto de la casa, pero su lenguaje corporal lo delataba”. (p.10).

IV

La vida familiar es uno de los temas más importantes de la novela ya que implica la transformación de las vidas de Karl y Linda. Los intereses personales, los momentos de la pareja, el “yo” de cada uno de ellos durante gran parte del tiempo deben quedar sujetos a las necesidades de los hijos, o al menos ya no como prioridad porque ahora hay tres niños que necesitan comer, vestirse, bañarse, cambiarse y hasta lo que parece lo más fácil, que es ayudarlos a dormir sin importar cuán grande sea el cansancio de los adultos, un cansancio perpetuo o no tanto pero que puede durar un largo tiempo.

El tiempo propio casi no existe. Solo los pequeños acuerdos de pareja puede dar un poco de oxígeno a la agobiante circunstancia:

Tenía una hora para mí. La única condición que había puesto para ocuparme de Vanja durante el día era disponer de una hora para mí solo por las tardes, y aunque a Linda le pareciera injusto, pues ella nunca había tenido una hora libre, lo aceptó. Supongo que la razón por la que ella no disponía de esa hora era que no lo había planteado, suponía, era que ella prefería estar con nosotros a estar sola. Pero yo no. De modo que durante una hora cada tarde me sentaba en algún café de las proximidades a leer y fumar. (p.98).

Pero también podemos afirmar que el tedio que pareciera abarcarlo todo, se esfuma en un solo segundo con la risa, con alguna gracia o con un beso de los hijos. Es ahí donde los adultos sacan todas sus fuerzas y los temores se esfuman:

El miedo que tenía agarrado al pecho desaparecía cuando mis hijos venían corriendo hacia mí por el patio. (p. 627).

V

La logística familiar y la rutina de la vida cotidiana se imponen en la vida de Knausgård y también en la de Linda, a la que describe con estados emocionales cambiantes, (que dicho sea de paso, a él le pasa lo mismo). Esto quedará evidenciado muy fácilmente en la novela:

Lo que me ataba era la situación social, no las personas que se encontraban dentro de ella. Entre esas dos perspectivas no había nada. Y la vida cotidiana se desarrollaba entremedias. Quizá por eso me resultaba tan difícil vivirla. La vida diaria con sus obligaciones y rutinas era algo que soportaba, no algo que me hiciera feliz, nada que tuviera sentido. No se trataba de falta de ganas de fregar suelos o cambiar pañales, sino de algo más fundamental, de que no era capaz de sentir el valor de lo cercano, si no que siempre añoraba estar en otro sitio, siempre deseaba alejarme de lo cotidiano, y siempre lo había hecho. De manera que la vida que vivía no era la mía propia. Intentaba convertirla en mi vida, ésa era la lucha que libraba. (p.77).

VI

Pero Un hombre enamorado, tal como su nombre lo infiere, es una historia de amor que transcurre principalmente en Suecia, país al que Knausgård llegó tras haberse separado de Tonje, su primera esposa:

Un año más tarde, cuando de un día para el otro dejé a Tonje y toda mi vida con ella en Bergen, le envié a Geir (su amigo) un correo en el que le preguntaba si conocía algún lugar donde alojarme en Estocolmo (…) Tonje me había acompañado hasta el tren. Ella lloraba. Yo no lloraba, me limité a abrazarla, secándole las lágrimas de las mejillas, ella sonreía a través de las lágrimas, yo subí al tren, pensando que no la vería marcharse, no vería su espalda, pero fui incapaz de no mirar, por la ventanilla la vi alejarse por el andén y desaparecer por la salida.

¿Se quedará allí? (p. 145).

Como suele suceder con las rupturas sentimentales, las conversaciones con las ex parejas se van espaciando cada vez más hasta que un buen día, ya no suceden. Fue en esos momentos de distanciamiento con Tonje cuando Karl Ove conoció a la poeta Linda Boström:

Entonces conocí a Linda y salió el sol.

No pude expresarlo de otra manera. El sol salió en mi vida. Al principio sólo como un claro en el horizonte, como diciendo tienes que mirar hacia aquí. Luego llegaron los primeros rayos, todo se volvió más nítido, más vivo, yo me sentía cada vez más feliz, y el sol estaba en medio del cielo de mi vida ardiendo, ardiendo, ardiendo. (p.191).

Todo un fragmento de un discurso amoroso barthesiano, de los tantos que Knausgård le dedica a su amada Linda.

VII

A los lectores que estamos alejados de la región escandinava, Suecia, Noruega y Dinamarca nos parecen lo mismo. Sin embargo, gracias a Un hombre enamorado podemos darnos cuenta de que no es así. Knausgård nos dice algo al respecto de cómo se siente mirado por los suecos, especialmente los de Estocolmo, por ser noruego:

Cuando voy a Oslo me asusto de chocarme tanto con la gente. Constantes tropiezos y golpes; aquí (en Suecia) todo el mundo sabe adónde va, todo el mundo hace lo que tiene que hacer (…) Todo el mundo es cortés, educado, dice lo que debe decir. Se trata de no ofender. Noruega no existe para Suecia pero de vez en cuando ocurre y entonces tiene pinta de salvaje, despeinado, lleva ropa desaliñada o no ortodoxa. Y dice cosas que no debe decir (…) Aquí sólo ven a unos salvajes. En Suecia todos se creen que lo sueco es lo único posible. (p. 170-172).

VIII

Otro de los motivos que hacen atractiva la novela de Knausgård es la enorme cantidad de referencias filosóficas, literarias y poéticas que encontramos en la novela. Se nombran a Borges, a Calvino, a Cortázar, a Derrida, a Heidegger, a Ponge, a Foucault. También nos enteramos de ciertas referencias a la Argentina como sus visitas virtuales a través del Google Earth a Río Gallegos, Puerto Deseado, La Boca, el estadio de River, y la simpatía del autor por el fútbol, cuando narra su fractura de clavícula:

Los domingos me iba en bicicleta a Limhamnsfältet a jugar al fútbol durante dos horas, era mi única actividad de tiempo libre, todo lo demás tenía que ver con trabajo o con niños (…) Lo que veían era un hombre cerca de los cuarenta, vestido con la equipación de la selección argentina, botas de fútbol en los pies y el pelo largo recogido con una goma elástica  en una especie de piña en la cabeza, que gritaba de dolor.

Empezó a tirar de la manga, yo di un grito, ella hizo una pequeña pausa y lo volvió a intentar. Dio un paso hacia atrás. Me miró. Yo me sentía como un niño gigantesco.

La tendremos que cortar.

Esta vez fui yo quien la miró a ella.

– ¿Cortar mi equipación argentina?. (p.620-622).

IX

Hay algo maravilloso que tiene el lenguaje de la literatura como capacidad de representación. A través de las palabras y su ordenamiento, tenemos la posibilidad de construir lugares, universos, personas, tramas, situaciones que nos permiten percibir sin estar escuchando, olfateando y viendo “realmente”. Pero no solo esto, sino que por ser también una expresión artística (César Aira la llamó “la reina de las artes”), nos está permitido el disfrute y el placer, a pesar de que lo narrado incluya en gran parte la angustia, el dolor y el sufrimiento.

X

Un hombre enamorado es un libro vital y luminoso. Es la historia de un escritor atravesada por los estados de ánimo, por la tristeza de una ruptura, por el encuentro con “el verdadero amor”, por el desgaste de ese mismo vínculo amoroso, por el deseo de seguir escribiendo y la dificultad para conseguirlo, y finalmente por la llegada de los hijos. Por las elecciones tomadas y la realización de cada uno de sus actos, y que al fin y al cabo no hacen más que a la construcción del propio devenir, de su destino y de la existencia de este hombre-personaje llamado Karl Ove Knausgård.

Un hombre enamorado(20099

Autor: Karl Ove Knausgard

Editorial: Anagrama

Género: Novela

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