Reseña #396- Acá tú, allá yo (¡achicoria!)


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Por Pablo Martínez Burkett

De este lado del charco (Editorial Conejos 2015) es una novela de Mariana Komiseroff. Narra la vida de una familia de inmigrantes uruguayos que cruza ese viejo río color de león y se muda a nuestro conurbano profundo. Un río que es geografía pero también metáfora. Vemos llegar a los cuatro hermanitos y su mamá; los vemos transitar por vidas siempre al borde de la tragedia, vidas embotadas de sufrimiento y esfuerzo, vidas que atesoran ínfimos momentos de disfrute. Y como leve eco de fondo, vemos lo que pasa en el país desde la dictadura hasta la caída del gobierno radical.

Digo vemos y el verbo es deliberado. Una de las características de esta novela es que resulta tremenda y maravillosamente visual. Los vemos llegar, sí, y poco conocemos de su pasado. Los vemos crecer y no sabemos más que lo que se ve, lo que la autora quiere que veamos con su recorte narrativo. Con un delicioso peregrinar de voyeur, nos vamos internando por las peripecias de esta familia disfuncional pero unida. Se muestra, no se explica. Se exhibe, no se opina. La unión del trazo queda a cargo del lector, quien, a partir de sus propias representaciones, debe completar la historia. El lenguaje es crudo pero sin caer en el estereotipo. La prosa es concisa y precisa. Hay un inmenso trabajo de composición para llegar a la mínima expresión sin que se note. Una verdadera lección de arte compositivo que necesito destacar.

Y en esto quisiera detenerme. Mariana en cada capítulo se aplica en dejarnos un muy logrado retrato. Cuando yo era chico para sacar fotos había que usar un rollo de película. Los rollos más grandes eran los de treinta y seis fotos. Y aunque aquí los capítulos son treinta y tres, no pude evitar la analogía porque en cada capítulo hace foco en un detalle. Y dispara una instantánea. Como era antes, sin poder repetir la toma. Y la historia sigue. Y uno quiere ver más. Y la promesa de “este capítulo y apago la luz” se quiebra. Muchas veces.

Quizás el inasible “Manual del Buen Reseñador” traiga una maldición sobre aquel que finalice una crítica con una referencia personal. Pero en este caso creo que bien vale desafiar el anatema porque soñé con los personajes que habitan en De este lado del charco. Una noche, la mamá y los cuatro hermanos: la Flaca, el Nari, el Migue y la Roci decidieron instalarse en mis sueños. Soñé con un patio regado con acaroina, un borrego mocoso enancado en las caderas de su hermana, hombres complicados, mujeres bravas. Soñé con todos ellos, bochincheros y a la vez, reservados. Es probable que alguien esté pensando que no es infrecuente soñar con lo que uno está leyendo antes de apagar la luz. Seguro que no. Pero lo que quiero significar es que no suelo leer este tipo de literatura. No soy de aventurarme a un realismo casi limítrofe con el costumbrismo. Narrar la vida real no es algo que me atraiga. Leerla, menos.

Confieso que abordé el libro con ese prurito. Confieso que sus personajes se cobraron la afrenta y acamparon en mis sueños. Confieso que pocas veces me he deleitado tanto con algo tan antípodas a mi gusto. No podría recomendar con mayor énfasis su lectura.

De este lado del charco (2015)

Autora: Mariana Komiseroff

Editorial: Conejos

Género: novela

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