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Reseña #211- Historias cruzadas en las calles de San Juan

 

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Por Ur Olivero

No, no he leído las obras anteriores del narrador, poeta, profesor y artista plástico puertorriqueño Eduardo Lalo pero, (siempre podemos, centinelas permanentes, avizorar un pero), si Simone es una posible consecuencia de los partos y obras que le preceden, bien merecido tiene los lauros del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos.

¿El narrador innominado de la historia? Un pesimista activo porque se interroga muchos asuntos que tienen que ver con la vida pero también con el modo de leerla y reinterpretarla. Cartografiar e ir en busca de los sedimentos culturales y mestizos de una ciudad como San Juan de Puerto Rico no es laburo sencillo, y mientras se cumple poco a poco el sueño de ir ordenando con palabras el mundo en sus cuadernos, aparece Li Chao para confirmar, al final del camino que definitivamente no podrán edificar nada juntos, pueden vivir mundos paralelos pero nunca que converjan porque ella se siente tan herida como el narrador, y dibuja y crea y abona sus juegos eróticos y creativos con la argamasa de un impulso al costado de otros impulsos. La niñez de Li, ciertos abusos que vivió a los 15, una pérdida importante que cuesta computar como un victoria pírrica (a pesar de que al poder asistir a la universidad le abrió otras puerta y ventanas), el desear una conquista para desear al mismo tiempo el envés de la hoja aunque sobrevenga un revés… No importa, Li tiene la impresión de que sus conocimientos y su experiencia están más allá de la información que su cabeza dispone. No importa que sepa el ingreso per capita de Togo o conozca la tasa de inflación de Perú o los años que le queden a los árboles al ritmo actual de la tala en los bosques tropicales, no importa, ella juega y entra y sale de Li para ser Simone Weil y ser otras encarnaciones que poco tienen que ver con los estereotipos al uso ¿secuela de una Maga despistada? Y Li persigue en San Juan de Puerto Rico una estela que no es tan fácil de localizar en las regiones que la poesía del día a día ofrece si se vive para el momento y se es artista de las combinaciones y conexiones múltiples de la realidad tangible.

El narrador, como su amigo Diego y su cofrade Máximo Noreña, de alguna manera sobreviven en los márgenes de la realidad porque evitan ser parte de una visión sin misterio y encasillada en el rubro de lo funcional. Muy pertinentes y logrados los personajes que participan en la fiesta que hace la Socióloga Carmen Lindo en su casa y donde hay un duelo de pareceres muy jugoso sobre el arte de la creación, en donde Máximo Noreña si no tiene las de ganar, aparentemente, por lo menos no pierden ninguna sustancias sus atinados comentarios a propósito del artesano verdadero y no el que solo se alimenta de las adulaciones y las prebendas impuestas de las marcas de grandes casas y que buscan el servicio pasivo de.

Convengamos en que Simone viene a ser algo así como una novela de muchos registros episódicos, más en su línea de sombra conradiana, no se confunde la historia del vacío que el narrador intenta combatir escribiendo, dando cuenta de que Puerto Rico si existe y si existen sus artistas aunque en el mapa de Occidente no figuren al amanecer, si por amanecer entendemos las Vanguardias y huellas parecidas. El narrador, Julia, y Li Chao y Máximo Noreña, el tal García Pardo, y Glenda la dominicana y hasta esos cubanos que sobrevuelan por ahí, tienen un buen sitio en estas páginas del XXI, y los chinos de China que respiran en esa isla que quiere olvidar el narrador pero se le resiente porque presiente que es mejor continuar la casa por los cimientos, y para eso está la tinta y las palabras y el hacerla grande a la isla auscultando desde dentro, desde los márgenes, desde la pequeñez que permite la valentía de hablar de los milagros del aprendizaje constante y la inmigración, y no del santo. Una obra muy importante porque no es una islita, es un continente si sumamos las partes y no la confundimos con el todo. Muy, repito.

Simone (2011)

Autor: Eduardo Lalo

Editorial: Corregidor

Género: novela

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