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Reseña #69- Memoria hostil

foto Lagunas laufer

 

 

 

 

 

 

(nota del editor: esta reseña cambia cada vez que se la lee, al igual que el libro en la que esta basada)

Supuestamente el cerebro humano es algo parecido a una libreta que se adquiere en la papelería: muy poco mecanismo y muchas hojas en blanco” Alan Turing.

 

 

Por Coni Valente

No entiendo demasiado el “mundillo” de la tecnología, pero la línea de pensamiento que intuyo plantea Lagunas de Milton Laüfer me intriga. De repente, me encuentro ávidamente buscando información que me ayude a comprender cuál es la intención exacta que trata de proponer este jovencito multitasking que es argentino pero vive en Brooklyn.

Dicen que ésta, su primera novela, cambia cada vez que es descargada. Claro, primero debo decirles que es un libro digital. La new wave de la literatura. Sí, señores (y señoras, claro) la era digital esta entre nosotros y ya ha llegado a las letras. No más libros de hojas de papel extraídas de árboles talados en bosques mundiales. Ahora todo está en un link y se almacena en nuestra computadora, tablet o E-Reader y ya. A los amantes de los discos se los llama melómanos, ¿y a los de los libros que se pueden tocar y oler? No recuerdo que haya una palabra para definirlos-nos.

Volvamos a Milton Laüfer (con diéresis- ¡me encanta esa palabra!) y sus “Lagunas” y lo digo en plural porque son muchas. Para corroborar eso de que cambia al bajar, lo leí dos veces (dos versiones: la que me paso el señor director de esta genial revista web, y una que me descargué yo misma). Ahora sí, estaba lista para emprender el viaje.

El motivo por el cual la novela cambia, aparentemente, es un algoritmo. Ahora bien, ¿Qué es un algoritmo? Vamos a las fuentes (léase el diccionario):

Algoritmo- es un conjunto prescrito de instrucciones o reglas bien definidas, ordenadas y finitas que permite realizar una actividad mediante pasos sucesivos que no generen dudas a quien deba realizar dicha actividad. Dados un estado inicial y una entrada, siguiendo los pasos sucesivos se llega a un estado final y se obtiene una solución. Los algoritmos son el objeto de estudio de la algoritmia.

¿Los algoritmos con los que puede programarse un determinado software o aplicación podrían ser una justa analogía de las vivencias que vamos incorporando en nuestro cerebro?

Repaso en voz alta y en idioma vulgar: un algoritmo no es más que un esquema que funciona paso a paso en forma secuencial o repetitiva. Tiene una entrada (o varias, no importa) que genera un proceso que finaliza, según lo ingresado, en un determinado resultado. Entonces, si en nuestra memoria van ingresando acciones, sensaciones, sentimientos, percepciones, etcétera, con el transcurrir de la vida misma que luego de ser procesadas salen como recuerdos, ¿Cuál es la diferencia? Piensen, piensen, piensen y vuelvan a pensar-lo.

Yo ya lo pensé y siento que sí puede ser la respuesta a todas mis preguntas hasta aquí. Y también siento que es lo que Milton intenta demostrar con esta novela. Adorna este trasfondo con la historia de amor erótico entre Eve y el protagonista sin nombre, con los atentados que amenazan al lugar no mencionado donde se desarrollan todas las escenas pero “Lagunas” trae al debate, sin dudas, toda esta revolución tecnológica que nos “acecha” hace tiempo. De algún modo, cuestiona esa evolución o al menos la pone en discusión en muchos de los diálogos que sostienen todos esos extranjeros que se reúnen “aparentemente” escapando al fin de una era. Una que no es precisamente la tecnológica. Sino más bien, todo lo contrario.

Las personas ya casi no recuerdan las cosas, solo los patrones para buscarlas en Google”. Postulados como éste refuerzan recurrentemente y de punta a punta que la tesis sobre la que trabaja Milton Laüfer es que nuestro cerebro y específicamente nuestra memoria podría funcionar como un algoritmo. De hecho, la lectura disparo en mí muchos recuerdos (queriendo o sin querer): volví a ver fotos viejas, revise algunos mails cruzados, leí viejas conversaciones de WhatsApp y cosas por el estilo. También borre una y otra vez mis preferencias de búsqueda y el historial de mi navegador. No sé bien por qué. Supongo que por las dudas.

Presiento que Milton Laüfer es un tipo inteligente, altamente ilustrado pero al mismo tiempo conserva cierto grado de familiaridad con el resto de los mortales que no entendemos un catzo de “nuevas tecnologías”. Y al mismo tiempo que digo esto pienso en mi relación con Siri. ¿Todos saben quién es Siri? Es esa especie de ser virtual, fiel representante de la tan de moda inteligencia artificial, que vive dentro de los IPhone y está ahí las 24 hs del día para responder nuestras tontas consultas. Eso me recuerda que una vez mande a cagar a Siri y me tiro el significado de defecación en Wikipedia.

Va a dar clases a la universidad, al igual que otros dos días por semana. Viaja en el tren del sur, el tren de las ocho y veinte” así arranca cada capítulo titulado “En el tren” y como una especie de repetición continua, supongo que eso nos viene a recordar el mensaje: todo es infinitamente circular y de algún modo, rutinario. Yo no uso el tren, pero mi mejor amiga siempre lleva en su cartera el cronograma con los horarios exactos. ¿Volver a empezar con la misma oración “En el tren” es una manera de hacer sentir al lector la repetición y hacer vivo el recuerdo, o esa especie de algoritmo sobre el que trabaja la novela? No sé. Lo tendría que volver a pensar. Ah claro, un detalle: hay 10 capítulos en el libro que se llaman “En el tren”.

Me da la impresión que Milton discurre todo el tiempo entre el presente y el pasado y lo que hay en el medio de esos dos estados. Porque lo que haya en el medio y la forma en que Lagunas se modifica al mismo tiempo que nosotros mismos modificamos nuestras memorias y no solo de la lectura que estamos haciendo en “este presente” sino fuera de la computadora cuando simplemente vivimos, es la materia prima sobre la que se asienta todo el relato. Quizás Victoria representa el pasado, Eve el presente y el tren es lo que hay en medio, porque en definitiva vivir es un viaje (que es siempre igual pero sutilmente distinto cada amanecer). “El futuro y el pasado solo existen en el presente”- reflexiona él en ese tren.

Podría decirse con absoluta certeza (o al menos podría yo) que ésta es una novela que juega con nuestro cerebro y que si uno se propone leerla de una forma concienzuda, descubre que en definitiva es un permanente tira y afloje entre la identidad y la alteridad de cada individuo, que en este caso es él sin nombre pero que bien podría ser cualquiera de nosotros. Es una novela que le permite al lector probarse, desafiarse en cuanto a la real conciencia de sí mismo. Y este es un concepto que está acabadamente expresado desde todos los ángulos posibles: desde la forma (de escribir, de estructurar, de presentar, de distribuir) y desde el contenido (en cada frase, párrafo y capitulo).

Es una historia que habla de los recuerdos, de la memoria, de cómo funciona nuestro cerebro al percibir el mundo (o la porción de él que nos toca transitar). De las formas que tenemos de ordenar las experiencias en nuestra cabeza, de cómo las utilizamos para luego remitirnos a ellas porque en definitiva nuestro cerebro no es más que un disco rígido que no deja jamás de almacenar información (incluso inútil). “Es lo mismo que con nuestro pasado: solo conservamos unos puntos aislados, marcas en el cuerpo que cada vez volvemos a recrear de otro modo”

Todos tenemos esos momentos en los que no logramos distinguir con precisión la ficción de la realidad. Pero no en el mismo momento en que los sucesos acontecen, sino cuando intentamos recordarlos o cuando se los contamos a alguien más. Es bastante posible que al retransmitir una experiencia, le agreguemos condimentos u olvidemos relatar determinados detalles. Ahora bien ¿Cuál es la explicación lógica para dicho proceso? Lean Lagunas.

Les voy a contar una historia personal: mi papá murió hace nueve años y para serles absolutamente sincera hay cosas que ya no recuerdo de él o memorias que vienen a mi mente de forma intermitente y realmente no estoy del todo segura que las imágenes que puedo ver con los ojos abiertos sean correctas, verídicas, si realmente existieron alguna vez o son pedazos de vida que no viví pero que así construí en mi cabeza.

Son tantas las posibles teorías que me disparó Lagunas que me sorprendo de mi misma y de mi enorme capacidad de elucubrar. Ahora, ¿eso es mérito mío o de Milton Laüfer? Que una simple novela te haga reflexionar tanto y te inspire de tal forma es, por lo menos, alentador. Aún quedan talentos en el mundo y no todo está perdido. Puede que no sea el fin de una era, sino el comienzo de un nuevo viaje en tren.

Lagunas (2015)

Autor: Milton Läufer

Género: novela

Link de descarga de Lagunas: http://miltonlaufer.com.ar/lagunas/

3 comentarios

  1. Martín Martín

    Muy buena la reseña, Valente. Una duda: hablás de los personajes (mencionás sus nombres), pero no decís mucho de la historia. ¿Es una novela muy experimental, sin trama? (Suele pasar eso cuando experimentan mucho). ¿O tiene una estructura más «legible» (por ponerlo de alguna manera)?

    • Martin, tiene una trama. Es clara. Pero elegi centrarme en la «originalidad» de la estructura porque es «lo distinto». Lo demas, esta ahi para que lo descubran al leerlo.

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