Reseña #725- Ese terco volver sobre los pasos


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Por Esteban Terán Rodríguez

La lectura de Noveno Piso de Mario Levrero nos introduce por un misterioso argumento topográfico que se desenvuelve a lo largo de los ocho cuentos que aparecen en él recopilados. Con una prosa que ha de llevarnos desde lo ordinario por los vericuetos de lo imaginario, Levrero explora las posibilidades fisionómicas del no-lugar a través de imágenes diversas que nos remiten hacia un laberinto vertical, pero interiorizado. Por ello, la preocupación de Levrero no se dirige tanto a explorar el espacio como un todo tangible, sino como un entorno más íntimo, acaso debajo de la piel, donde es más fácil perderse.

Debido a la meticulosa selección de los cuentos recopilados en este volumen y a la propia prolijidad con que están escritos, es fácil confundir Noveno Piso con un tratado anatómico que reconstruye el cuerpo desde la perspectiva de un laberinto, cuyo estudio nos aproxima a un extravío geométrico de los sentimientos. De esta forma, Levrero entiende que la reconstrucción de nuestra laberíntica facultad de ser debe incorporar elementos metafóricos que nos remitan, necesariamente, al carácter físico del objeto en cuestión: esto es, a través de los laberintos, los antilaberintos y no-laberintos. Entendidos los primeros como orígenes que abren la posibilidad de una salida, mientras que los segundos se nos aparecen en la forma de trampas y los últimos, a la manera del mar, como un eterno retornar.

Mario Levrero supone que una de las características inherentes del laberinto es su posibilidad de hacernos regresar—muy cercano al acto de recordar—lo que nos permite emprender un viaje retrospectivo hacia una época cada vez más imprecisa que habita dentro de nosotros mismos. Así, a partir de Noveno Piso es posible elucidar tanto la característica física del laberinto como su condición temporal, precisamente en lo que tiene de intervalo; con lo cual, escolla nuevamente uno de los pilares que sostienen la inmarcesible tragedia humana, es decir, la espera que nos suspende entre el origen y el final de los tiempos.

Siguiendo esta misma línea, es posible ubicar Noveno Piso dentro una tradición literaria en el Cono Sur que ha apostado por la resolución del enigma que significa el laberinto como un estado fisionómico de la memoria, donde es posible extraviarse hasta la ruina: un eco que viene del “Jardín de los senderos que se bifurcan” y del “Funes, el memorioso” de Jorge Luis Borges, y que resuena en La novia robada de Juan Carlos Onetti, hasta llegar acaso a La Descomposición de Hernán Ronsino y culminar con el Zama de Antonio Di Benedetto.

Empero, sería equivocado suponer que el tratamiento de ese terco volver sobre nuestros pasos está por terminar, pues al terminar Noveno Piso uno se queda con la sensación de haber saltado sin abandonar el piso; porque no obstante la fantástica predisposición que tienen sus personajes para entregarse a lo impensable, aparecen atrapados en sus propios laberintos, y nosotros con ellos en el propio, sin poder escapar.

Mario Levrero nació en Montevideo en 1940, ciudad en la que residió la mayor parte de su vida hasta que murió en 2004. Administraba en una librería de viejo llamada La Guardia Nueva, ubicada en esta misma ciudad, en colaboración con Jorge Califra. Entre sus obras más comentadas destacan La novela luminosa (DeBolsillo, Barcelona 2005), La Trilogía involuntaria, que reúne en un tomo su primera novela intitulada La ciudad (Tierra Nueva, Montevideo, 1970), París (El Cid editor, Montevideo, 1980) y El Lugar (El Péndulo, Buenos Aires, 1982); entre sus libros de cuentos más polémicos encontramos Aguas salobres (Minotauro, Buenos Aires, 1983) y Caza de Conejos (recientemente reditada por Libros del Zorro Rojo, Barcelona, en 2012.     

Noveno piso (2017)

Autor: Mario Levrero

Editorial: Impronta Casa Editora

Género: cuentos

 

Complemento circunstancial musical:

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