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Reseña #126- Poetas de la clase trabajadora

 

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Por Gabriel Balmaceda

Un día me llegaron dos libros a la puerta de mi casa. Dos poemarios que tratan sobre el trabajo. El primero se llama Cómo perder un trabajo de Rosina Lozeco (La Carretilla Roja, 2015) y el otro Estamos para ayudarlo de Mauro Quesada (La Carretilla Roja, 2015)

¿Por qué reseñarlos juntos? ¿Por qué hablar de dos libros al mismo tiempo? Son dos caras de una misma moneda: los últimos días de un trabajo y el primer trabajo de un estudiante de Comunicación. Rosina Lozeco hace una cuenta regresiva desde el día once hasta el día cero, el día en que la protagonista pierde el empleo, el día en que el contrato llegó a su término. Mauro Quesada nos relata las peripecias de un estudiante que obtiene su primer trabajo en un supermercado que tiene sectores para todo, vigilantes que son militares frustrados y cajeras como sirenas que enamoran a los repositores que comen helado importado en el depósito.

Lozeco y Quesada se meten en un tema que nadie puede salir ileso, a todos nos echaron de un trabajo y todos tuvimos un primer trabajo en el cual éramos un pez en un mar inmenso. Si hay algo que une a estos libros, más allá del tema, es la sinceridad en los poemas. En el mismo tono que en Fiebre (El Ojo del Mármol, 2014), quizás con una mirada más distanciada, Mauro Quesada escribe poemas como si éstos fuesen ítems de la vida laboral de ese estudiante. Los vigilantes, el primer día, los domingos, los francos, las cajeras y así se van sumando a la larga lista hasta que llegan al día de “hoy” en el cual ese estudiante ya no es más empleado de ese supermercado. En cambio, Lozeco nos induce a un desempleo casi anunciado. Los versos naufragan en un mar de poemas que como dagas van cayendo del cielo, se clavan en el suelo y hacen grietas. En esas grietas se encuentra la poesía de Lozeco. La sinceridad hace brote para surgir y ser poemas contundentes que vuelven al cielo para ser dagas otra vez.

La fugacidad que hay en Estamos para ayudarlo, en ese primer casillero de la vida laboral de cualquiera, nos posiciona en un lugar que estamos a salvo. Los poemas son lugares de paso como lo es el primer trabajo, sabemos que no va a ser el único sino que es el primero de tantos. Un mundo que estamos por conocer y que después vamos a volver con otra mirada, una que se transforma con el paso del tiempo. En cambio en Cómo perder un trabajo todo parece más inamovible, que no estamos de paso, que todas esas emociones que sentimos al perder el trabajo son perdurables en el tiempo, son anclas en el mar de la vida. Y en el verano pareciera que la luz de ese mar llegó para iluminar y calentar un poco el agua que de tanta tempestad nos golpeó la cara.

Entren a este viaje que les propongo. Dos libros al hilo, dos viajes al interior de dos vidas que se reflejan entre sí, la unidad hace a la fuerza. Las dagas que caen del cielo pueden ser hermosas si las sabemos observar.

Cómo perder un trabajo (2015)

Autora: Rosina Lozeco

Editorial: La Carretilla Roja

Género: poesía

Estamos para ayudarlo (2015)

Autor: Mauro Quesada

Editorial: La Carretilla Roja

Género: poesía

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