Skip to content

Reseña #433- La hoguera de los nombres

18216124_10213150543266170_288279347_o

Por Josefina Fonseca

“¿Qué es un padre?”, se pregunta María Magdalena en Los nombres del padre (Buenos Aires Poetry, 2016), un poemario que, como el efecto de una piedra que cae en el agua, dibuja círculos concéntricos que se abren y se funden en la resonancia de las respuestas. Unas respuestas que se construyen entre ceremonias y rituales, en el desvelo de los cuerpos que la autora debió velar para hacer nacer, como una victoria, la palabra (“Todo sacrificio conlleva una fiesta”, dice su epígrafe citando a Freud, aunque los factores se podrían alterar: ¿toda fiesta no conlleva, también, algún sacrificio?). Y una palabra que deja expuestos los ecos que se proyectan cuando alguien se atreve a nombrar al padre. Porque sí: nombrar al padre también es desatar una avalancha.

Los nombres del padre atraviesa tres grandes sacrificios: muere el amor (“Cortamos el último hilo/ que nos unía como un mapa/ extraviado, dos puntos invisibles/ llamándose al encuentro”); muere el hijo que no pudo nacer de ese amor (“Te dicen:/ estás pariendo un vacío./ Pero mienten,/ estás siendo vaciada”); muere el padre (“Hubiese deseado un ‘ha muerto tu padre’ con gestos discretos y ánimo mortuorio. El anuncio de mi orfandad. Sin embargo, fue un ‘se murió’ tembloroso mientras me sacudía en la penumbra, en el intento de hacerme despertar. El anuncio de mi vigilia”). Como si fueran tres caras de un mismo acto, o como si la herida de cada sacrificio se extendiera irremediablemente hacia los otros. Porque en la cicatriz de la pérdida todavía brilla el dolor de la gestación.

“Y no le temo a esta muerte sino al desamparo/ que cavaron en mi cuerpo al nombrarte”, dice la autora y ofrece así una clave: nombrar no sólo otorga entidad a lo que existe, sino que también define y alumbra un espacio que no se va a llenar. Los nombres del padre serán en este libro, acaso, las formas con las que llamamos al vacío, o las formas con las que llamamos al amor, en el hipotético caso de que pudieran no ser lo mismo.

“Se dicen las palabras del amor y nunca/ las del final./ El final es siempre/ silencioso”, denuncia María Magdalena. Como en un conjuro, entonces, quiebra el silencio que adormece lo que está y lo que no, y en el funeral de todos los cuerpos nombra. “¿Qué es un padre?” pregunta otra vez. Y responde: “El rasgo definitivo”. Pero no hay rasgo que no se pierda entre las cenizas de una hoguera. María Magdalena abandona voluntariamente los círculos que provocó la primera piedra y dispara, como si se empoderara entre las llamas: “Me voy desvestida, nunca desnuda”.

Los nombres del padre (2016)

Autora: María Magdalena

Editorial: Bueno Aires Poetry

Género: poesía

18197378_10154286495140764_799793312_n

Se el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *