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Reseña #280- Nena, nunca voy a ser un superhombre

 

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Y yo acá, sangrando vas,

el héroe y la muerte están

brillando en la arena

El mató a un policía motorizado

 

Por Lucía Álvarez

Abro Facebook y veo un meme de un chico de espaldas con una remera negra. En la remera se lee “los juegos de computadora no afectan a los niños, o sea, si Pac-Man nos hubiese afectado, estaríamos todos corriendo por cuartos oscuros, comiendo píldoras mágicas y escuchando música repetitiva”. Esa remera tal vez resuma la curva descendente de toda una generación. Lo mismo se propone Yair Magrino en su primera novela. Un alterego, una misión y una chica a la que rescatar son los pilares para erigir la aventura. O tal vez la historia lineal sea sólo la superficie.

Magrino parte de la dualidad del personaje Saporitti-Wonderboy. Saporitti es el porteño inseguro y torpe. Wonderboy es su alterego a lo Tyler Durden, la energía sublevada. Así engendra al héroe de la Generación Y, hijo de la clase media porteña al borde del colapso. Un Wonderboy que en los 80 hiperinflacionarios jugaba a recolectar la mayor cantidad de productos de supermercado antes de que aumentaran de precio al llegar a la caja. Que vislumbró el estallido del 2001 desde una terraza y creyó que una revolución era posible. Que ganado por el descreimiento y la apatía, como muchos jóvenes de esa clase media venida a menos, se fue a Barcelona bajo el slogan de “acá no hay futuro”.

En el exilio de una Europa todavía rentable comienza a gestar el universo del héroe. Entra a una especie de secta anarcopunk que funciona de un modo similar al Proyecto Caos del Club de la Pelea. Una organización anticapitalista que adoctrina a sus miembros para dar un golpe a las corporaciones. Porque esa era la idea de revolución noventosa. Hacer volar las corporaciones. Allí Saporitti asume el alterego de Wonderboy, toma el rol de jardinero y se nutre de la sabiduría anárquica. Con Ska-P y Manu Chao como soundtrack de fondo, hachís y éxtasis mediante, Wonderboy tratará de encontrar su lugar y de cumplir su misión.

Así queda configurado el héroe nihilista sin dirección y sin destino. En una época de ideales perdidos, la lucha no es por el romanticismo, sino por trascender el vacío existencial. La vida sólo cobrará sentido cuando la muerte esté cerca. La locura y la autodestrucción son los únicos pasajes a la libertad. Cuando Wonderboy pierde la razón, Saporitti no está atado a nada. Y si finalmente todo falla, siempre quedará el exilio como próxima parada. Huir de Buenos Aires, huir de uno mismo. Y ya en última instancia, el psicoanálisis y la culpa de los padres.

Wonderboy es el mito de Sísifo pixelado, y su lucha absurda se libra en un loop eterno. Nada puede liberarlo de la mano que mueve el joystick. Aunque pierda mil vidas. Para que la aventura vuelva a empezar, basta arrojar una ficha.

 

Wonderboy (2015)

Autor: Yair Magrino

Editorial: Alto Pogo

Género: novela

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