Skip to content

Reseña #861- Escribir como quien tira una línea al río

PESCADOR

Por Diego E. Suárez

    Heinrich Böll cuenta que un día un turista trajeado paseaba fotografiando el paisaje de un puerto de la costa occidental de Europa, cuando vio a un pescador humilde que dormitaba en su bote acunado por la corriente. El turista se le acercó, le convidó un cigarrillo y le planteó por qué no salía a pescar. “Ya pesqué suficiente para hoy” fue la respuesta. Entonces, el turista se compadeció de él y empezó a aleccionarlo acerca de la importancia de multiplicar la extracción de peces, lo cual le haría aumentar sus ingresos, crecer comercial y materialmente hasta alcanzar un buen pasar que le permitiría sentarse en la costa y dormitar al sol disfrutando de la vida. “Pero eso es lo estoy haciendo ya ahora”, dijo el pescador. 

    Al linaje de estos pescadores pertenece la voz del Libro del pescador, como ya se hace notar en los primeros versos: “Pescar es un arduo entrenamiento del espíritu,/ no es para cualquiera”. Este comienzo se asemeja al del Cuaderno de no hacer nada (Buenos Aires: Sigamos Enamoradas, 2009), del mismo autor: “No hacer nada requiere fortaleza,/ los débiles sucumben sin trabajo”. El diálogo con la propia obra queda más patente aún cuando, en este nuevo libro, “El pescador opina sobre el ocio”: “El ocio es parte del trabajo. Estarse/ en el río, bogar como en un sueño”. Pero este diálogo no termina aquí. En estas páginas conviven poemas de aliento mesurado -el más extenso es de 24 líneas- con algunos haikus y otras formas breves, que sugieren una conexión con otro poemario más reciente: la realidad está en otra parte, subtitulado: cuaderno de formas breves (Buenos Aires: Salta el pez, 2019). Estas remisiones intradiscursivas -más habituales en narrativa que en poesía-, contribuyen a la consolidación de un universo propio, que en esta oportunidad se enriquece con el aporte visual de una serie de imágenes con aire de ensayo fotográfico sobre la vida en la costa, o, mejor aún, sobre la vida de la naturaleza en la costa. Aunque parezca mentira, no hay nada estático en ellas: las aves vuelan, la brisa pasa, el cielo cambia de color y el agua corre. Lejos de ser meras ilustraciones, no sólo “iluminan” los temas y los significados de los textos, sino que además los potencian, contribuyendo a intensificar las atmósferas generadas por las palabras, todo esto gracias a la destacable calidad del diseño gráfico, de la impresión en papel de alto gramaje y alta definición, con lo cual la realización editorial santafesina llega sin dudas a una de sus más altas cotas.

    En uno de sus poemas, Lawrence Ferlinghetti recupera la simbología de la pesca como práctica poética y filosófica: “Ese firmamento para el pescador/ está despejado/ a pesar de las nubes oscuras/ (…) él es su propio vigía/ en su embarcación/ atento al sonido del universo/ dando cuenta de las visiones/ de la tierra de lo viviente/ con su voz poderosa”. Tenemos la suerte de contar entre nosotros con un pescador de esa estirpe. Su nombre: Roberto Daniel Malatesta.

Libro del pescador (2019)

Autor: Roberto Daniel Malatesta

Fotografías: Marisa Malatesta

Editorial: Palabrava

Género: Poesía

Complemento circunstancial musical:

Se el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *