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Reseña #851- Regreso al hogar

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Por Caro Soria

Después de diez años de matrimonio, con una posición económica próspera y una actividad profesional en apogeo, Julián se toma un avión hacia algún lugar del Caribe. Víctima de una doble traición –de su esposa y su mejor amigo- el personaje decide huir dejando todo atrás. 

En ese huir, en ese abandonar el mundo como lo conocía, Julián debe enfrentarse a su propio Golem, alimentado aquí por sus temores. Lagartos de Limón, de Pablo Mariani, editada por Textos Intrusos en 2018, es una historia que trata sobre los miedos. Pero no de cualquier miedo. Con un tono irreverente y con un buen manejo de los flashbacks, el autor nos introduce en la relación con su padre y como los recuerdos de la infancia aún tienen peso en la vida de este protagonista. 

El padre, como toda ley, indicará lo que está bien y lo que no. Dejará su huella. El deber ser. Pero hay padres y padres. Julián se encontrará con el propio padre y con sus faltas, con el padre idealizado, con el padre muerto. 

Y en el recorrido que Julián inicia a partir de  huir de su vida, dos figuras vienen a hacer un nuevo juego, armando una nueva marca. El encuentro de Julián con Fermín. Un hombre que va a pasar sus últimos días en la tierra de su amada, que lleva sus cenizas para que descanse allí, en Limón.  Y con “Pibe”, un niño que no habla, cuyo padre lo asfixió hasta casi matar. Estos encuentros lo colocarán frente a un nuevo límite y lo invitarán a trazar desde la amorosidad una relación distinta, con los dos. 

También están las mujeres, claro. Las amadas, las que perdonan y las que traicionan. Y las que se sacrifican por el otro. 

El amor, la paternidad y la muerte son los temas que danzan entre sí haciendo en esta novela una combinación exquisita, precisa, de cómo la vida y la muerte le dan sentido a la existencia. 

Algo que llama la atención y que aparece casi inadvertido, escondido en apenas unas líneas: los lagartos que se mimetizan en la piedra y que no se ven. Sólo cuando se mueven. De igual modo, este personaje, camuflaje del paisaje que cambia y se adapta al ambiente, pasará de la vida de lo que está bien, a los excesos para llegar finalmente a lo que él mismo llama “la felicidad” y que define como “feliz es quien tiene (…) el poder de la elección”.

La poeta Louise Elisabeth Glück en su poema Regreso al hogar nos dice: Miramos el mundo una sola vez, en la infancia./ El resto es memoria. Julián, en su huida, construye un lugar donde volver. Construye un hogar. Ese volver entonces será mirando al futuro.  Un futuro que inscribe nuevos recuerdos, aunque no sea, precisamente, en él. 

Lagartos de limón

Autor: Pablo Mariani 

Editorial: Textos Intrusos

Género: novela

Complemento circunstancial musical:

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