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Reseña #431- Quiero ser padre, no quiero ser mujer

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Por Coni Valente

Estrógenos es una novela con vestigios de ciencia ficción.

¿Cuántas veces pensamos las mujeres por qué no serán los hombres quienes deban preocuparse una vez por mes de esos tremendos malestares hormonales? ¿Cuántas otras nos dijimos que sean ellos quienes carguen con un niño en su interior? Pues aquí Leticia Martin construye un mundo que permite  imaginar cómo sería una sociedad en la que los hombres son mujeres tal como las conocemos en la actualidad.

El protagonista de la historia se llama Martín y no creo que sea casual. Utilizar su apellido como nombre de quien encarna la experimentación que relata Estrógenos es, posiblemente, una manera de estar presente en ese contar y participar tácitamente de las circunstancias de este hombre.

Martín es inseminado artificialmente y entonces sobrevendrá un inminente embarazo que lo hará atravesar por diversas situaciones desconocidas que en, muchas casos, lo descolocarán por completo. Someterse a atravesar el milagro de engendrar vida dará la excusa perfecta a la autora para sobrepasar ese pequeño tópico siempre polémico de las igualdades y desigualdades de género y entonces el universo de la novela se trasladará a algo mucho más grande: la humanidad.

Con el correr de las páginas eso de que los hombres puedan gestar se convierte en accesorio y entran en juego reflexiones sobre los vínculos, la política, el deseo.

La autora deja muy en claro en su relato cuáles son sus intenciones, qué es lo que quiere abarcar y poner en discusión. Los vínculos entre personas operan en misteriosos sentidos pero hay algo que siempre se halla fijo: el poder. A pesar de esforzarse es inviable que en las relaciones humanas no exista una dinámica que indefectiblemente se ve dinamitada por factores intrínsecos a la naturaleza del ser humano: los celos, la ambición, la envidia, el odio. Todas esas sensaciones se ponen en evidencia en la historia de modo que repensemos como actúan en nuestro accionar diario pero según nuestro género.

Si bien Estrógenos acontece en un futuro imaginario, pergeñado en la mente de Leticia, el relato no se hace lejano y se puede reconocer en él la intención de polemizar la realidad actual. Los roles “pre asignados”, las interacciones cotidianas, las predeterminadas concepciones que nos arrastran a ocupar esos lugares que nos vienen con el sexo que nos tocó en suerte y cómo romper con esas reglas que nos definen. Todo esto y más es lo que Leticia, a través de Martín, nos empuja a revisar concienzudamente. Sin embargo y pese a que pareciera que la autora intenta edificar un mundo que se acerque más a la igualdad de condiciones lo hace a través de todo lo contrario: señalando justamente la diferencia y poniendo en el cuerpo de un hombre sensaciones femeninas.

En cierto sentido, Estrógenos me hizo recordar un poco a 1984 de Orwell, porque se encarga de poner al lector en un espacio-tiempo que no existe pero que seguramente está por venir. Y con ese sitio establecido y bien descrito, aborda casi de forma temeraria, lo que le ocurre a las personas en su interior cuando el exterior es incierto en el sentido de “genéticamente manipulable”.

En esta novela, Martín es mina sin dejar de ser varón y eso, sin lugar a dudas, es como mínimo intrigante. El perfecto resumen de ese concepto es la línea que nuestro personaje central manifiesta de este modo “Quiero ser padre, no quiero ser mujer”. Pero lo más interesante se da cuando visualizamos cómo reacciona el mundo circundante frente a esa situación irremediable, propia de la naturaleza biológica de las mujeres. Solo nosotras sabemos qué se siente, cómo, pero aquí ellos también son capaces de vivir de una forma femenina. Por supuesto, que ese intercambio de roles pone en el centro de la discusión cuestiones tan habituales como el amor, el trabajo, la amistad y las relaciones interpersonales en general, vividas con el cuerpo de un hombre pero pensadas por una mente femenina. Las hormonas, aun en ese futuro creado virtualmente, nos afectan de un modo determinante pero correr ese límite y jugarse a imaginar “como sería si…” es lo más atractivo en esta historia.

Leticia invita a preguntarse opciones, a elucubrar posibles respuestas y a posicionarse en el “lugar del otro” y pensar la empatía desde un punto de partida insólito.

 

Estrógenos (2016)

Autora: Leticia Martin

Editorial: Galerna

Género: novela

 

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