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Reseña #872- Amor pirata

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Por Lorena Gall

Me interesó reseñar este libro porque sigo a Melisa en las redes y me gusta el personaje que construye para presentarse como escritora: la ropa que elige para vestirse, las poses que busca para sus fotos, una cierta extravagancia. También, porque me despierta admiración el enorme trabajo que hizo con su novela Nínfula que escribió, maquetó y promocionó en las redes con una campaña de preventa exitosa que le permitió imprimirla sin gastar plata. Cuando se sabe todo esto, el libro se siente en las manos como el verdadero objeto valioso que es. Éste, además, es robusto y pesado:  cuenta con 421 páginas de una edición impecable en la que no pude encontrar ni una sola errata; su arte de tapa es atrevido y tiene una foto de la espalda de Melisa para ofrecer, al menos como en un juego, una primera lectura del texto en clave autobiográfica.

Otra cosa que me llamó la atención es que esta novela fuera parte de una trilogía y que este primer tomo fuera tan extenso en tiempos en los que abundan las novelas cortas o compilaciones breves de cuentos. Nínfula es entonces, el volumen uno de La trilogía de lo perdido. 

La novela cuenta la historia de A, una psicóloga jovencísima que conoce a G, un médico diez años mayor que ella el primer día de reunión en el hospital donde coinciden una sola vez por semana. La atracción es inmediata y ésta, sumada al interés que los dos tienen en la literatura, los hace entrar rápido en el juego de la seducción. El conflicto se presenta enseguida: G está casado. Hasta aquí, uno podría decir que Nínfula es una historia reconocible, pero la diferencia con otros relatos de adulterio es que esta no se va a centrar en los obstáculos que imposibilitan un noviazgo convencional sino que, por el contrario, va a desarrollarse ahí donde crece la intensidad de esa pequeña huida del tiempo que es una relación de amantes. Y lo va a hacer sin romantizar o idealizar ese vínculo. Los personajes se miden, avanzan con desconfianza y se provocan en cada encuentro y en un intercambio epistolar lleno de citas, sugerencias, propuestas sexuales y sutiles reproches. En esos mails va a surgir un habla particular. Entre los amantes hay creatividad verbal, frases procaces y divertidas para nombrar el sexo y el deseo. Afuera, en cambio, lo que hay es un mundo lleno de frases hechas. 

Creo que lo más interesante de Nínfula es que muestra hasta qué punto esa relación de amantes, aunque busque lo contrario, queda presa de una lógica monógama y patriarcal. Por ejemplo: G es el primero en celar la sexualidad de su nínfula, el primero en reclamar una exclusividad que él no da puesto que está casado. Otro ejemplo de esto son las varias ocasiones en que G necesita enunciar todo lo que está poniendo en juego en cada encuentro con A, a la vez que se frustra porque ella no da muestras de respeto por su coraje. G, como todo pirata, debe alimentar el fantasma de “perderlo todo” para sentirse fuerte en su capacidad de herir (en este caso, a su esposa, cuya fidelidad sexual da por sentada). En esa sola minucia, el monógamo infiel deposita la posibilidad de que su vida se vuelva una aventura, pero una aventura cuyo precio es la privación de la libertad de las dos mujeres que la hacen posible.  

G necesita sentirse especial porque es capaz de despertar el deseo de una chica demasiado joven, de coquetear con el tabú de la pedofilia en el juego de palabras en la que ella es siempre su pendeja, y cuya piel perfecta y blanca, impoluta, que él siempre elogia, le permite alimentar la fantasía de que es el primer hombre que “poseyó” ese cuerpo. A, en cambio, responde con la elocuencia de una mujer que no es fácil de engañar, o sea: no es una chica inocente. Por el contrario, es capaz de burlarse de su domesticación, de los límites y mentiras de que está hecho el mundo de G. 

Nínfula entonces confronta la curiosidad de una joven que descubre el sexo y la pasión erótica con la moral estrecha de un hombre que solo calcula cuánto puede dar sin perder. Y en esa complejidad es que la novela crece en fuerza, en sutilezas y en inteligencia. 

Nínfula (2019) Primer tomo de la Trilogía de lo perdido

Autora: Melisa Mauriño 

Editorial: Mardelobos

Género: novela 

Complemento circunstancial musical:

 

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