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Reseña #356- Las pequeñas formas

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Por Cristian Maier

Un verso me quedó clavado después de leer Devoción y Proteínas de Juan Cristóbal Miranda: “Voy a escribir un libro hermoso / pero déjenme decirles / que eso que llamamos poesía / solo es impotencia / hecha palabras”. No es el más bello ni el más armonioso de un libro que tiene varios pasajes excelentes, pero sí es el punto medular al que se enfrentan los poetas en la relación con este arte complejo: la insuficiencia de las palabras.

No es que haga una metafísica, ni que diga que la poesía es una entidad ideal que se mantiene a salvo en el más allá y que aparece como un hado a iluminar el camino. Todo lo contrario. La poesía es esto tan difícil que se hace con los elementos que se tiene, con las voces de otros autores que, como una reminiscencia, componen la voz del autor. Y la poesía de Miranda tiene buenos elementos que se mezcla, que se chocan y que se estremecen.

El libro se compone de cuatro partes bien diferenciadas: “y nos encandile apenas”, “ahora un animal oscuro”, “Tu voz sobre el río” y “Y si se desata la tormenta”.

En “y nos encandile apenas”, se plantea de formas diversas la complejidad del lenguaje, los claroscuros entre el silencio, la voz y la imposibilidad, que se amalgaman en una sucesión imágenes originales. Breves, siempre. Y si aquí hay un cierta afinidad Giannuzzi en el acercamiento a lo concreto desde un lugar impensado, en “ahora un animal oscuro” la sintonía se ajusta más en el motivo a Viel Temperley, aunque sin la letanía repetitiva e hipnótica y con un acercamiento pendular a lo religioso.

“Tu voz sobre el río” es en donde los versos pierden un poco de intensidad. Doce poemas en donde surge el otro amado, sin ser estrictamente poemas de amor, o sí, pero en muchos casos con una configuración tan original que no lo parece; en otros se percibe una ligera previsibilidad, ausente en todo el libro. Sin embargo, en este apartado está uno de mis poemas preferidos, Urano: “Me despierto / y me veo flotando frente a vos / un pedazo de asteroide entre mis manos / resplandesciente / como una ofrenda escurridiza / la gravedad de nuestra nave / surcando el universo / el reflejo de tantos años luz / sobre la escotilla / y esa insistente ventisca lunar /  que aún se filtra por las compuertas / como el silbido lejano de los cometas / al atravesar la galaxia”. Brevedad y armonía. Un alien del amor.

Con “Y si se desata la tormenta”, el libro cierra como empieza, con potencia, aunque esta vez con una pátina melancolía imprevista, con algo plañidero que se cuela entre las palabras y que abraza, con el resto, un corpus variado de emociones con presteza técnica.

Devoción y proteínas (2016)

Autor: Juan Cristóbal Miranda

Editorial: El ojo del mármol

Género: poesía

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