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Reseña #134- ¿Eterno resplandor o cárcel vacía?

 

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Por Agustina Bazterrica

Alexander Pope escribió en su poema Eloísa a Abelardo: “¡Qué feliz es la suerte de la vestal sin tacha! / Olvidarse del mundo, por el mundo olvidada. /¡Eterno resplandor de la mente inmaculada!” La mente sin recuerdos ¿vive un eterno resplandor? En la novela Recuerdos de la nada Gaby Norton explora esta posibilidad. Un virus que se aloja en el hipocampo va borrando progresivamente los recuerdos de Guido, el personaje principal.

El estilo claro y dinámico de la narración colabora en la comprensión de la compleja transformación del personaje y da lugar a innumerables reflexiones: la memoria es irrepetible, personal e intransferible, su pérdida ¿fractura nuestra identidad? (Borges lo cuestiona en el El tiempo: “La memoria es individual./ Nosotros estamos hechos,/ En buena parte, de nuestra memoria./ Esta memoria está hecha, /En buena parte, de olvido”), ¿son nuestras obsesiones las que marcan nuestro ritmo vital?, sin memoria ¿vivimos un eterno presente, somos más dichosos o nos sumergimos en un estado elemental, casi vegetativo?

El tópico de la memoria, las preguntas sobre el olvido y los recuerdos atraviesan el campo literario de todas las épocas. Para algunos, la memoria es una trama que opera como puerta de liberación. En los personajes borgeanos, la memoria ejerce una influencia diametralmente opuesta. Resulta quizás inevitable pensar en la memoria como un dispositivo, como un laberinto cerrado al cambio.

Entre ambos extremos está la novela de Norton, que tiene puntos de contacto con la onírica y ácida La hierba roja de Boris Vian donde el personaje principal, Wolf, crea una máquina que borra recuerdos específicos. En la novela Recuerdos de la nada pareciera que la máquina es la sobrecarga informativa con la que convive Guido, un periodista radial. Tanto su médico como su mejor amiga se preguntan si esa no es la causa, si el disco duro de su cerebro, finalmente, colapsó. Como un reflejo instintivo de autopreservación la mente de Guido ideó un virus que lo lleva a vivir sólo el instante, porque en definitiva estamos hechos de eso, de instantes. Pero no poder recordarlos ¿atenta contra nuestra esencia? Como afirma Wolf en La hierba roja: “¿Dónde estaban los recuerdos puros? En casi todos se funden impresiones de las otras épocas que se les superponen y les confieren una realidad distinta. Los recuerdos no existen: es otra vida revivida con otra personalidad, y que es consecuencia de esos mismos recuerdos.”

Con un tono intimista que, por momentos, conlleva tintes eróticos, la novela de Norton inspira cierta ternura mezclada con angustia por el destino del personaje principal. Como dijo Héctor Tizón en Memorial de la Puna: “El olvido es más fuerte e irremediable que la muerte. Sólo está muerto aquello que definitivamente hemos olvidado”. Ser una constante tabula rasa puede ser un eterno resplandor o una cárcel vacía, es el lector quien deberá adentrarse en Recuerdos de la nada para descubrir cuál de los caminos eligió el autor.

Recuerdos de la nada (2014)

Autor: Gaby Norton

Editorial: SonicerJ

Género: novela

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