Reseña #550- El apacible infierno cotidiano 1


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Por María Fernanda Pampín

En la apacible tranquilidad de la vida diaria se vislumbra una tensión incómoda, como si de pronto esa paz fuera a estallar en cualquier momento y el mundo estuviera a punto de desmoronarse. No es una sensación nueva, es una cuestión que ya aparecía en el libro La invención de lo cotidiano (Exposición de la actual narrativa rioplatense, 2014). El volumen de cuentos de Ana Ojeda juega en los límites: límites entre los géneros, límites en las posibilidades del lenguaje, límites en las sensaciones y en los sentidos que se aparten de todo aquello que pueda llamarse rutinario. Y, en esa oscilación, que por momentos resulta una sacudida más que un leve vaivén, resulta tragicómico. Las escenas de la vida cotidiana que reflejan para las abrumadas mujeres que las atraviesan, una pequeña tragedia, se transforman, a través de un ácido sentido del humor, en instantes cercanos a la comedia. La autora se ríe de sus personajes, que parecen estar, muchas veces, fuera de lugar o que viven en el momento equivocado, como en el cuento “Flip Book” en que la protagonista “sucumbe a la impresión de que la vida queda en otro lado, al que no la dejan entrar”, en “Etiquetas”, con un protagonista “alto e inútil” o en “A rojo” donde la narradora se pregunta qué había ido a hacer la pareja a Zúrich y así piensa que “pronto la disparidad de itinerario en sus respectivos convoyes tomó de rehén la voluntad de ella, qué comenzaba a preguntarse qué era lo que había ido a hacer allí, tan lejos de todo”. Esos mismos personajes, atravesados por la inercia que los frecuenta, tienen un rasgo que los caracteriza tristemente: no solo no saben vivir, sino algo bastante peor: tampoco saben morir. En “De sempiterno carnaval” y “Qué remedio”, la abuela eterna nos hace pensar cuán difícil es morir en el momento justo (o lo que se parece, pero no es lo mismo, qué difícil es rendirse y aprender a morir). Ojeda lo dice mucho mejor que yo, con un humor que estremece: “Mi abuela llegó a los 102 re travesti: perfeccionaba el día entero su interpretación de potus de agua en el pequeño comedor  de su dos ambientes”.

En un registro porteño hasta la masmédula, Ojeda juega con el lenguaje. Como un ejercicio literario, con audacia inventa palabras y se las apropia. Del mismo modo, también vuelve suya esa zona del sur de la ciudad que le pertenece y que perpetúa una fuerte tradición literaria. Sus personajes se mueven cómodos en Boedo, aunque a veces se escapen un poco de sus márgenes. Ese es, en definitiva, su espacio, y por esa razón, cuando se desplazan más allá, se mueven con algo de dificultad: el viaje a Europa que aparece en varios de los cuentos, no concreta el sueño de nadie. Será por eso que vuelve, una y otra vez, a su mundo cotidiano: inseguro, intranquilo pero propio.

Necias y nercias (2017)

Autor: Ana Ojeda

Editorial: Modesto Rimba

Género: Cuentos


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