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Reseña #285- Más allá de las palabras

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Por Janice Winkler

“Acostumbrado como estaba a los sonidos y a los movimientos del bosque, Leftraru imitó al animal: petrificó su postura sin sacarle la mirada de encima…”. “Hipnotizado por el canto, el puma herido se acercó al chico hasta rozarle los pies con el hocico. Leftraru abrió los ojos y lentamente le acarició el morro. Vio que tenía la pata trasera mordida por una trampa metálica. Pese al inmenso dolor que seguramente sentía, el puma se quedó quieto a sus pies, dejándose acariciar.”

Acostumbrados estamos nosotros, lectores occidentales, a que el bosque sea un lugar de temer, donde un lobo se puede transformar en una tierna abuela para devorarnos con sus dientes filosos; que el bosque es el camino a la casa de la bruja. Se dice que la oscuridad del bosque y las profundas raíces de los árboles simbolizan el inconsciente y, según Jung, el terror al bosque, como todos los pánicos, es inspirado por el miedo a lo que el inconsciente pueda revelar.

Sin embargo, en la historia que hoy me convoca, el lemu es refugio, espacio de calma, descanso, tranquilidad.

“Cansado, recostó su cabeza en el vientre tibio del animal. Al abrigo de los árboles y bajo el cielo estrellado se dispuso a esperar el nuevo día. Agarró de su bolsillo un collar hecho con piedras del río Leuvucó, la joya que había pertenecido a la familia de Amancay, su madre, muerta al parirlo. El collar era su amuleto protector. Cada piedra que tocaba le recordaba una leyenda mapuche, como si sus dedos hubieran desarrollado la capacidad de leer historias en la textura de la piedra.”

“…Leftraru quiere decir ‘halcón veloz’ en mapudungun, la lengua mapuche, el ‘hablar de la tierra’ al decir de su pueblo…”

Leftraru, el joven protagonista de Las voces del bosque, de Estela Pérez Lugones (Primer premio Sigmar 2016), no es el único héroe de esta nouvelle juvenil. También están el pangui (puma) y Ávalos, el guardabosque. Cada uno de ellos se juega para cuidar a otro ser. En el caso de Leftraru, es Patricia Kane a quien ayuda.

“Eran las siete de la mañana cuando Eduardo Kane le pidió telefónicamente a su contacto en el gobierno de Buenos Aires, que desplazara una brigada antisecuestros hacia el Sur. Su hija de doce años había desaparecido el día anterior. Aunque nadie le hubiera pedido un rescate, Kane estaba convencido de que los mapuches —con quienes mantenía una sorda pelea por la posesión de una montaña—la habían secuestrado…”

¿Cómo la ayuda Leftraru? ¡Apuesten! Pues no se los pienso contar.

Las voces del bosque es una historia sobre el descubrimiento de la propia identidad, la amistad y la familia. Es un relato que hace brillar la importancia de los vínculos, más allá de la sangre, y de la conexión más pura y profunda entre las almas, más allá de las palabras.

Las voces del bosque (Primer premio 2016)

Autora: Estela Pérez Lugones

Editorial: Sigmar 

Ilustraciones: Celeste Berlier

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