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Reseña #80- Con la frente marchita

solotempestadessemana-1

 

Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno. Son las mismas que alumbraron con su pálido reflejo hondas horas de dolor. Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor.

(1era estrofa tango Volver, de Carlos Gardel)

Por Coni Valente

Mientras leía Una suerte pequeña no podía dejar de repasar una y otra vez en mi cabeza la letra de Volver, porque esta novela habla de un regreso, de un camino de vuelta, de un desandar con la memoria aquellos años en Temperley.

Es un thriller en el que ella vuelve y no deja muy en claro qué paso para que huyera así. Intempestivamente. Hace 20 años. Pero hoy vuelve, como en el tango.

La vieja calle donde me cobijo, tuya es su vida, tuyo es su querer. Bajo el burlón mirar de las estrellas que con indiferencia hoy me ven volver. 

Ya no es la misma. El dolor pasó, pero ¿está enterrado? ¿Cambió con su corte de pelo, con su color de ojos o con la forma de vestir? Esas preguntas son las que desatan la trama de una mujer sola que vuelve desde Boston. Es ella, Mary Lohan, Marilé Lauría o María Elena Pujol o las tres, no sé.

Es una historia contada en primera persona, porque como dice ella “el dolor solo puede contarse así”. El relato es profundamente intimista. Adentra al lector con un toque de suspenso en un pasado que se presiente triste pero que en principio no se verbaliza de forma directa y que luego es derramado en el relato de manera contundente. Así ella vuelve y decide escribirse como para recordarse y tal vez, reconstruirse.

Volver con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra.  

También lo recuerda a él. A Mariano. Pero no del todo. Y trata de memorizar el chalet en el que vivían, ese que él compro para ella. Le pesa la culpa por “la desgracia” de su vida anterior, esa que vivió siendo María y de la que huyó para no enfrentar la responsabilidad que la agobiaba.

Piñeiro tiene una maravillosa habilidad para “meter” en el relato el tópico que inspira la historia. Entonces así como naturalmente, ella en su camino de regreso, reflexiona acerca de esa clase de suerte extraña que suele tener. Más allá que acá, claro. Robert fue una suerte y tal vez este viaje inesperado a su pasado también lo sea.

Sin embargo regresar siempre representa rememorar resignificando aquellos hechos tortuosos, esos que le consumieron la cabeza, que la acorralaron y la obligaron a no ser más ella. Pero aun así, las cicatrices vuelven a supurar cuando se las manosea y eso, de algún modo, le pasa a ella. Y entonces tiene que enfrentarlo y decidir si finalmente va a sanar o seguirá cargando la cruz de la culpa que le generó “aquella desgracia” y la consecuente huida.

Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez. Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida. Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdo encadenen mi soñar. Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar.

Ella lleva 4 fotos pero no las mira. Es mejor así. Al menos por ahora. Supongo que es un mecanismo de defensa. Es una actitud natural en los seres humanos esa de vendarse los ojos como si ello fuera una manera de anestesiarse el corazón.

Esta novela que tiene claras connotaciones que dirigen la mirada del lector a recapacitar acerca del rol de la mujer en la sociedad, de su papel frente a la comunidad como madre y sobre todo de las exigencias autoimpuestas o no que esas etiquetas conllevan, está llena de cavilaciones que apuntan a trabajar el innegable hecho de que nuestras decisiones siempre dejan huellas pero que pese a eso la construcción de un camino es posible.

Y aunque el olvido que todo destruye haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón.

Y como si Piñeiro hubiera escrito esta novela escuchando una y otra vez la letra de este tango, pone a la protagonista en un dilema reflexivo muy similar al que canta Gardel.

Esta historia, de algún modo, lo tiene todo: el miedo que da el revisionismo de la propia vida pero también el coraje que aparece aun de forma inesperada; el dolor de caminar entre recuerdos que lastiman; cómo la fatalidad puede desviar el destino de una persona hiriéndola hasta los huesos pero también cómo esa misma adversidad, aun después de veinte años, puede convertirse en el traspaso correcto a una vida mejor; y por ultimo, cómo el amor es capaz de subsanar todo intento de olvido. 

La alguna vez excluida y señalada María Elena regresa y aunque en las primeras páginas del cuaderno de bitácora que decide escribir como forma de repensarse expresa cierta pesadumbre, ciertamente en ese proceso descubre la esperanzadora nueva mirada que puede darle este retorno. Quizás no es una pena amarga recordar, quizás es una verdadera suerte, aunque pequeña, claro.

Volver con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra.  

Una pequeña suerte (2015)

Autora: Claudia Piñeiro

Editorial: Alfaguara

Género: novela

5 comentarios

  1. La Jefa de la Editorial Rama Negra me mandó a leer su reseña por las razones que ya entenderá.

    A mí también me pasó que al leer el libro de la Piñeyro se me apareciera «Volver» y eso que no lo nombra nunca. Sólo a Piazolla. Pero claro, el tango siempre anda por ahí, rondando nuestras respiraciones, nuestras lecturas.
    La reseña es excelente, y se nos dio por discutir por aquí que la historia es chiquita… pero Claudia Piñeyro tiene una forma de contar que hace de una historia que podría contarse en dos páginas, una novela que te hace temblar como la protagonista en el avión.
    Una más: por su culpa se generó un debate en la redacción: la calle daba cobijo o provocaba el eco? Según la página http://www.todotango.com dice que las estrofas de Volver cantan:

    La quieta calle donde el eco dijo:
    «Tuya es su vida, tuyo es su querer»,

    Nos seguimos leyendo!!!

  2. Pablo Pablo

    Lo primero que puedo decir de esta novela es que esperaba otra cosa. Acostumbrado al suspenso, a los crímenes, al policial que me tenía acostumbrado la escritora, me encontré con una historia tan triste que por momentos dude si lo podía terminar de leer. Pero el libro es excelente y dejarlo es imposible.

    Me hubiese gustado que el motivo de los más de 20 años de distancia aparecieran de manera sorpresiva. Lo mismo con el reencuentro, que a medida que las páginas van avanzando, se hace evidente.

    Mi gusto personal lo pone por debajo de Betibu y Las Grietas de Jara, pero es tan sólo mi gusto.

    Gracias por abrir este espacio para comentar libros!!!

    Pablo

  3. Vanesa Vanesa

    Excelente reseña!! Confieso que es la primera vez que leo a la autora del libro, y por lo tanto no me puedo dar el lujo de opinar mucho, salvo que esta historia me encanto, a pesar de lo triste.
    Muy interesante la comparación con la letra del tango » Volver»
    Continuaré leyendo sin dudas a Claudia Piñeiro, y también tus reseñas siempre que me invites.
    Cordiales saludos.
    Vane.

  4. Ana María Valiño Ana María Valiño

    Hace pocos días termine ese libro,me gusto mucho y quizás sea el que más me gusto de Claudia Piñeiro, una de mis escritoras preferidas.
    Muy interesante la reseña, es muy buena la comparación con el tango Volver y como siempre la autora hace de una historia pequeña algo tan atrapante que no se puede parar de leer hasta terminar
    Gracias por la reseña y por compartirla

  5. Ana María Valiño Ana María Valiño

    Esta novela me hizo reflexionar sobre el pasado y como enfrentarlo
    Me gusto mucho y soy fanatica de su producción
    Excelente los comentarios y la relación tan acertada con el cambio

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