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Reseña #348- Manuel Quaranta o la muerte como creación

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«Así, frente a la muerte hay dos actitudes: una, hacia adelante, que la concibe como creación; otra, de regreso, que se expresa como fascinación ante la nada o como nostalgia del limbo. Una civilización que niega a la muerte, acaba por negar la vida”. Octavio Paz

Por Victoria Mora

Manuel Quaranta elige escribirse a sí mismo. Cada escritor, en definitiva, lo hace. Más o menos autobiográfico, más o menos cercano a eso que elegimos convenir como la verdad, las letras revelan una subjetividad. El escritor, como cualquier sujeto, se constituye en la trama de historias que elige contar(se). Al nacer en un mundo de lenguaje el Otro ofrece al sujeto por venir una inmensa red de ficciones. De allí se realizará un recorte que definirá quiénes somos, quiénes elegimos ser, una construcción que el psicoanalista francés Jacques Lacan llamará fantasmática y  que nos permite ver la vida, poseer un marco de referencia, una ventana para ver el mundo. Entonces ¿qué discurso no está tomado por la ficción? Y vale decir que ficción no se opone a mentira, la ficción siempre esconde lo más genuino de un ser. Escribe Juan José Saer en El concepto de ficción: “El rechazo escrupuloso de todo elemento ficticio no es un criterio de verdad. Puesto que el concepto mismo de verdad es incierto y su definición integra elementos dispares y aun contradictorios (…) Podemos por lo tanto afirmar que la verdad no es necesariamente lo contrario de la ficción, y que cuando optamos por la práctica de la ficción no lo hacemos con el propósito turbio de tergiversar la verdad”

Quaranta en su novela más reciente elige contar su muerte. En La muerte de Manuel Quaranta El escritor se duplica en un narrador al que se parece bastante: ambos son, entre otras cosas de Rosario, filósofos, docentes universitarios y escritores. Nunca sabremos donde radica la exacta diferencia, y poco importa. La novela se desliza en un precioso juego de espejos del que la especular dupla narrador/escritor es sólo el primer eslabón.

La novela se compone de secciones que van mostrando una vida y su muerte, el prólogo está firmado por el poeta, periodista y ensayista Daniel Freidemberg: “El siguiente volumen reúne una ingente cantidad de documentación relacionada con la trágica muerte de Manuel Quaranta que comprende desde artículos periodísticos y transcripción de testimonios, hasta textos de su archivo privado” Aclara que ha sido el azar quién lo reúne con estos escritos, que sólo conoció a Quaranta a través del mundo virtual y que desconoce las razones por las que llegaron a él. Se ubica como quién puso orden en una serie de papeles desacomodados para que puedan ser publicados por Baltasara Editora. Cierra el prólogo con estas palabras que justifican su decisión de concretar la existencia de este libro: “La razón fundamental es, más allá de la calidad de algunos pasajes, la posibilidad de compartir el gesto inédito de alguien que se sumerge en su propia muerte; una especie de refutación del epitafio de Marcel Duchamp: “Por otra parte siempre es el otro quien muere”; aunque, un lector perspicaz será capaz de advertir que La muerte de Manuel Quaranta resulta, a la inversa, una confirmación de la sentencia” Y en esta cita radica la esencia de esta historia que no deja de ser el relato de los muchos Quaranta que habitan un solo ser, así el desdoblamiento y la figura del doble, tan propia de la mejor literatura, se manifiestan de un modo singular y preciso.

En su texto “Lo siniestro” (1919) Freud se ocupa de mostrar como lo ominoso, lo unheimlich aparece en la literatura. Para referirse a la figura del doble elige Los elixires del diablo de E.T.A Hoffman donde lo ominoso se presenta bajo esta modalidad en diferentes formas y gradaciones: la aparición de personas idénticas, la transmisión de pensamiento de un sujeto a otro, la confusión del propio yo con el ajeno, y el permanente retorno de lo igual. Luego, menciona un texto de Otto Rank, que se aboca exclusivamente al doble. Concluye, en acuerdo con Rank, que el doble en su origen representa una seguridad contra el sepultamiento del yo, una forma de desmentir a la muerte. El texto de Quaranta podría ser leído de manera superficial suponiendo que no desmiente la muerte en el punto que la confirma, la escribe: se trata de un personaje que ya está muerto. Sin embargo, como dice Freidemberg, una lectura más perspicaz nos pone sobre la pista de que escribir la muerte es efectivamente una de las mejores formas de desmentirla. 

Freud prosigue con el análisis de la repetición de lo igual y escribe “En lo inconsciente anímico, en efecto, se discierne el imperio de una compulsión de repetición que probablemente depende, a su vez, de la naturaleza más íntima de las pulsiones; tiene suficiente poder para doblegar al principio de placer, confiere carácter demoníaco a ciertos aspectos de la vida anímica, se exterioriza todavía con mucha nitidez en las aspiraciones del niño pequeño y gobierna el psicoanálisis de los neuróticos en una parte de su decurso. Todas las elucidaciones anteriores nos hacen esperar que se sienta como ominoso justamente aquello capaz de recordar a esa compulsión interior de repetición.”

Y aquí Quaranta vuelve a mostrar su oficio, la repetición al modo Saeriano se revela en estas páginas, especialmente en el capítulo “Cualquier salida puede ser un encierro” que comienza con un “Giro en círculos” y lo que se escribe se muestra en acto, el acto mismo de leer estas páginas se vive como ese girar en círculos que no resulta en vano. Por un lado, el texto se vuelve una experiencia de lo siniestro tal como la define Freud, y por otro, revela que las repeticiones también muestran la diferencia, hay intersticios en el lenguaje que marcan que la  repetición revela lo que esconde en sus pequeñas diferencias. En esa metonimia circular que parece interminable aparecerá también lo nuevo y lo genuino de una escritura que se pregunta por la muerte y la circularidad de la vida que, por momentos, se parece al infinito con su concomitante abismo.

Leer a Quaranta es abismarse en una historia que es la del escritor y su doble, pero también la de cualquiera de nosotros, atravesados por la vida, la muerte y el lenguaje.

La muerte de Manuel Quaranta (2015)

Manuel Quaranta

Editorial: Baltasara Editora

Género: novela

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